Nos llega el remake de una obra de hace diez años, tal vez no la mejor del austrÃaco de origen alemán Michael Haneke, pero sin duda una que no nos dejará indiferentes.
Fuera de más excusas, aunque resulte una pelÃcula que produzca un enorme desasosiego, se la recomiendo encarecidamente, incluso a los que hayan visto la primera porque encontrarán ciertos matices en los personajes que los conseguirán pertubar. A fin de cuentas, para algunos diez años no es nada, menos para un planteamiento más que interesante.
Uno de los estrenos más llamativos será el del 4 de Julio de la pelÃcula O Jerusalem, nombre que toma del tÃtulo del bestseller de los 70 escrito por Dominique Lapierre y Larry Collins sobre la fundación de Israel (1948) y el conflicto arabe-israelÃ. Sin duda es un tema bastante delicado y que va a llegar a la gran pantalla de una manera resumida pero más que correcta, no entra en los detalles y numerosos datos de la novela pero da una información más que interesante para poder comprender uno de los problemas más complicados del momento con un solo pero por el momento y es el uso de imágenes de archivo ya demasiado manidas y que podrÃan haberse sustituido por otras de creación, aunque tal vez eso último, la creación, hubiese sido lo más interesante que podrÃa haber hecho el director Elie Chouraqui y no rememorar una obra que cumple ya casi cuarenta años.
Estaremos a la espera del visionado, sin embargo, si por un lado no cabe duda de que puede resultar interesante el tema, por otro sabemos que no se puede trabajar con un material tan antiguo. El resultado dependerá de la calidad de la pelÃcula, aspecto en el que no esparamos demasiado.
Ha vuelto la magia de los mundos maravillosos a las grandes pantallas. Las Crónicas de Narnia ataca de nuevo con la intención de aumentar la acción, la aventura, pero sin abandonar ser un producto Disney, es decir, batallas trepidantes pero sin una sola gota de sangre.
Uno de los grandes retos es separarse, conseguir la independencia hacia El Señor de los Anillos, saga a la que se le relaciona constantemente, pero no lo esperen, al menos según lo que he leÃdo. Sà parece que hay un gran salto con la antecesora, esa de “El León, la Bruja y el Armario”, que era el recibidor a esta serie de obras de C. S. Lewis, las cuales nos van a seguir llegando en pocos años.
Sin duda esta nueva entrega se enfrenta a retos interesantes, más teniendo en cuenta su metraje que llega casi a las dos horas y media: por un lado y principalmente, conseguir que los culos se mantengan en las butacas, sin demasiados bailes que indican hastÃo, para ello parece que han buscado un ritmo trepidante y una espectacularidad que abra bocas de admiración; sin embargo, por otra parte, necesitan que el espectador sienta algo, se emocione en algunos momentos de una manera lo suficientemente digna para que no se convierta en una decepción tremenda, algo que en la primera entrega no se consiguió demasiado.
Una buena oportunidad para que estos niños que juegan a ser mayores nos entretengan al menos en estas tardes noches de verano, aunque, eso sÃ, nos llevemos un rapapolvos moralizante intrÃnseco a la obra de Lewis.