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Archivo de 26 Enero 2008

El bochornoso espectáculo que nos ha ofrecido el Senado italiano no puede calificarse de otra manera que como vergonzoso; sin duda, la gran mayoría de los habitantes de este país, el cual pertenece al G8, deben tener ahora mismo la cabeza enterrada pensando cómo sus representantes han mostrado ser unos impresentables.

Justo en un momento en el que el bailoteo de la bolsa hacía no sólo necesario sino imprescindible que se preparasen medidas para poder solventar una crisis económica que podría ser aterradora, la política italiana daba muestras de su inestabilidad general y de su irresponsabilidad. Aunque haya ocurrido en Italia, no dudo de que hubiera podido ocurrir en cualquier otro lugar, aunque la verdad sea dicha, ellos tienen demasiadas papeletas para que esto siga igual.

La ley electoral permite que determinados grupos puedan tener representación con tan solo un 2% de los votos, lo cual provoca que haya un mosaico esperpéntico para dirigir el país. En una sociedad ideal, en la que hasta el ser humano mereciera algo la pena, sin duda la diversidad de ideas y la riqueza de puntos de vista sería beneficiosa para cualquiera, pero teniendo en cuenta que eso no ocurre, que las ansias de poder son el pan nuestro de cada día, esta situación se repetirá.

Prodi llevaba veinte meses al frente del ejecutivo, tiempo durante el cual se ha tenido que someter a más de treinta votaciones de confianza, síntoma inequívoco de que la estabilidad política no es lo que prevalece por aquellos lares. Ahora se marcha al no superar una de ellas, una en la cual todo el mundo ha podido presenciar uno de los espectáculos más humillantes para un pueblo que hay. Ahora está al mando Giorgio Napolitano, el cual tendrá que decidir si adelanta elecciones o intenta crear un casi “gobierno de emergencia”. Probablemente la tarea más importante que tenga que atacar es la de reformar la ley electoral para intentar conseguir un sistema en el que cada cual tenga la representación que el pueblo con su voto le otorga aunque no lo va a tener nada fáci, especialmente porque un tal Berlusconi está frotándose las manos ya que todo apunta a que vuelve a tener bastantes posibilidades de volver por sus fueros.

¿Qué ocurrirá cuando a diversos partidos les digan que tienen que renunciar a sus facilidades de acceso, más teniendo en cuenta que algunos no son muy centristas que digamos? Por desgracia, en la mayoría de las ocasiones, ni tan siquiera cada pueblo tiene el gobierno que merece. Cualquier italiano con dos dedos de luces estará sonrojado y preocupado porque lo que les está pasando tiene visos de no ser algo pasajero y de, como no se detengan a pensar, desencadenar una serie de problemas que pueden llevar a cualquier sitio.

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