(Making a living –A Busted Johnny, Doing his best, Troubles)
Si la primera semana de su estancia en Hollywood, Chaplin cobró sin prácticamente hacer nada, en su segunda fue llamado para ésta su primera película. Acababa de llegar a la Keystone y uno de los más importantes realizadores del momento, Henry Lehrman (el que le da la moneda), está preparando este cortometraje. Sennett lo “llama a filas” y comienza a formarse el Charlot que nosotros conocemos.
Según parece, se suprimieron muchas escenas cómicas en las que Chaplin era el centro de atención, quizá por cierta envidia ya de Lehrman quien ya esperaba que iba a llegar lejos; de todas formas, el papel de Chaplin no pasó inadvertido ya en aquel 1914 (se estrenaría en Madrid dos años después).
Los trescientos catorce metros no tienen desperdicio. Hay muchos cambios de escenario, lo que regala a estos casi nueve minutos un ritmo magnífico y unos encuadres totalmente novedosos. No obstante, no podemos finalizar este breve comentario sin destacar especialmente el travelling que se realiza en la carrera de Chaplin hacia la redacción y, por supuestísimo, la profundidad de campo que se aprecia en la habitación en la que Lehrman se ha metido en cama ajena y el chorizo de Charlot ha robado la noticia del accidente de coche. Magistral.

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