La política general europea se va encaminando poco a poco a hacer la vida lo más imposible que está en sus manos a las oleadas de inmigrantes que llegan a cada país. Como paraísos inmigratorios quedan ya solo España y Grecia, los demás dan una caña impresionante. ¿Es justo? Difícil responder a eso, sobre todo para los lectores de esta revista que o bien no tienen opinión propia o no saben escribir. De todas formas da igual, escribo para eso.
Las medidas llegan a denegarles cualquier préstamo o ayuda, joderles el alquiler de viviendas, darles el máximo por culo con los permisos de residencia o incluso bombardear las pateras son algunas de las medidas que se han tomado o que se piensan. Suiza, país que siempre ha sido habitado por indiferentes aunque la fama se la hayan llevado los suecos, se ha encerrado con sus bancos y sus historias cobardes cerrando el paso a todo aquel que no pertenezca a ese paraíso. La ONU, somo si por si misma no estuviese desprestigiada, ahora sufre la acusación de que, como está dirigida por un negro -sí, es negro, no es su televisión-, no puede ser de ninguna utilidad.
¡Qué barbaridad!, estarían pensando si es que pensaran en algún momento. Les recuerdo que estamos en democracia, eso significa que el pueblo es quien decide. Las estadísticas, esas que siempre mienten cuando a uno le conviene, dicen que un treinta y cinco por ciento de de la población es racista y un cincuenta y seis no ve con buenos ojos la inmigración -por supuesto estos datos los he falseado-. ¿Qué debe hacer un gobierno? Se supone que representar a la mayoría del pueblo.
Si hemos llegado a esto quizá muchos deberían replantear su posición. Quitando a los que son antidemócratas -yo, por ejemplo, que pienso que todo el mundo es imbécil, incluido usted que me lee, y me jode que sus decisiones valgan igual que la mía, el hecho de sobreproteger a los que vienen de fuera ha provocado una reacción de racismo absoluta y que, por supuesto, va a ir a más. Los partidos de extrema derecha avanzan a pasos agigantados por culpa de los idealistas de mierda que no saben valorar la realidad. La gente que sueña mundos mejores hace que éste sea una mierda, las utopías está bien para cuando exista Dios, mientras tanto vamos a intentar vivir aquí.
Todos somos iguales pero, ¿qué pasa cuando un rumano le quita la plaza de colegio a su hijo? ¿qué cuando un argentino te quita tu puesto de trabajo? ¿qué cuando un el hermano del que tiene el shawarma al lado de tu casa amenaza con recuperar Al-Andalus?





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16 Octubre 2007 a las 5:09 pm
Está mal redactado, pero como me suda la polla lo dejo así.
26 Octubre 2007 a las 1:49 pm
Jefe, ¿y usted qué opina del del chulopollas del metro?
26 Octubre 2007 a las 1:59 pm
Como usted comprenderá, señor Gotardo, este no es el lugar para llamar a alguien cabrón, hijo de la gran puta, cobarde, miserable y cagarme en todos sus muertos; así que me abstengo de opinar sobre ese subnormal de los cojones que se entretiene pegando a niñas ante los casi tan hijos de puta que lo contemplan.
Tampoco creo que deba hacer apología de que lo cojan y le den una manta de hostias al neng y de paso lo capen sólo por diversión.