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Coincidiendo con el día del orgullo gay, en un río de Rusia, o de por ahí, cuyo nombre no me acuerdo porque no hago autodefinidos, unas mentes preclaras han organizado una especie de corpus christi para purificar las aguas del río ya que habían pasado por allí una panda de maricones. Este tipo de informaciones nos da esperanzas a muchos ya que nos hace pensar que todavía existen entes con capacidad de raciocinio, no obstante seguimos bastante preocupados ya que la información era bastante escasa. Así, me asaltan varias dudas que no se aclaraban en el artículo. ¿Hace cuánto pasó esa escoria? Porque, claro, si habían pasado poco rato antes, la enfermedad podría cortarse a tiempo y en breves años no quedase rastro de esta subespecie, primando sólo los viacrucienses y su inteligencia supina pero, ¿y si pasaron horas? Es más que probable que los pobres pescadores de la zona se queden sin trabajo y tengan que emigrar debido a que, aún en un breve espacio de tiempo, la enfermedad de la homosexualidad se habrá transmitido a toda la fauna y flora marina; por eso las pezas ya no tendrán peces, a no ser por inseminación artificial, dejaremos de tener cojones de esturión para tener huevas (este síntoma se dio hace tiempo), no habrá truchas -los besugos permanecen-, ni tiburones ni ballenas ni ningún tipo de pescado que habite normalmente en un río -gambas sí, esas siempre han sido raritas-; luego viene el problema de la flora, dejará de haber algas y demás hierbajos que haya por esos fondos, ni margaritas ni rosas, quizá ni siquiera los capullos (en este caso no me refiero a los de la barca). El problema podría agravarse aún más si el escape del líquido elemento ha llegado a su desembocadura, conviertiendo en floripondios a todos aquellos cercanos a su curso, y una vez en el magno océano extender la desdicha cual plaga, castigo de Dios, por todo lo ancho y alto de este mundo. Quién sabe si dentro de unos años no viviremos en un mundo donde los gatos no son pardos sino color canela muy monos ellos, quién sabe si no veremos a dos hombres o dos mujeres cogiditos de la mano, qué temor el que llegue un momento en que cada uno elija con quién pretende ser feliz, sería horrible pensar que puedas tener algún amigo al que le gusta la carne en lugar del pescado, una verdadera pesadilla un mundo que aceptase lo que es diferente a uno. Menos mal que con el cambio climático todo se va a desertificar y esa agua tal vez no llegue muy lejos porque si alguna vez pasase todo esto seguro que habrían pensado que tendrían que haber hundido la barca con toda esa manta de gilipollas dentro.

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Una Respuesta a “Maricones”
  1. Vuelo 714 » Sigue pasando dice:

    [...] le dije, lo que pasa es que esta noche no quiero entregarme a la carne -mentira-. Tú eres maricón, se mofó el chicano, y se fue a buscar a la jiennense morena para caer de cabeza en la piscina [...]

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