Hoy he contenido mis pasos por un momento; hoy me he parado durante unos instantes simplemente a mirar. Quizá no haya sido yo, quizá no ha dependido de mí, lo único que puedo decir es que por una vez, desde hace mucho, tal vez demasiado, mi caminar se ha visto envuelto por una mirada, una estúpida mirada, un cruel observar lo que rodea.

Lo cierto es que el paisaje era poco alentador, probablemente en cualquier otro momento no me habría ni tan siquiera llamado la atención. Sin embargo la debilidad provoca reacciones inimaginables, provoca sueños improbables, provoca llantos escondidos.

La tenue noche acechaba intentando sorprender a aquellos despistados que continúan con su vida, a todos aquellos que ya no recuerdan lo que es intentar coger el cielo con sus manos, a aquellos cuya cotidianidad ha arrasado sus vidas.

Los automóviles  deambulaban al compás de los peatones, con sus luces retando los destellos de las insignificantes farolas y de las improbables estrellas. Los pasos no se escuchaban, como no se escucha el respirar, como no se escucha esa mirada que nos hace diferentes, como no se palpan los raudos segundos que significamos.

Y por un momento he vuelto a mirar, por un momento, sólo un instante.

Rápidamente he continuado mi camino, con la vista hacia el suelo, sin querer llegar a más, deseando que todo pase, rogando que todo no quede ni en el recuerdo y así empezar de nuevo, deseando estar equivocado.

La luna no sonríe, las estrellas no tililan, los versos más tristes no se han escrito.

Puede ser, tal vez, quién sabe, que mañana sea otro día.

Una Respuesta a “Otro día”
  1. loredhi dice:

    Bonito texto. Interesante mirada efímera al circo de los romanos.

Deja una Respuesta

Cerrar
Enviar por Correo