Junto con Lituania- Alemania, el partido más interesante de esta tercera jornada. Ambos llegan con dos victorias pero Rusia ha dejado una imagen muchísimo más buena; su estrella, Kirilenko “AK-47″ está haciendo unos partidos maravillosos, al contrario que el griego Papaloukas, perdido de los partidos, que ha supuesto que sean otros los que cojan la responsabilidad en un baloncesto bastante rácano aunque por ahora efectivo. Andrei Kirilenko está haciendo especialmente una cosa muy bien; en los comienzos de los partidos la defensa se ceba en él intentando que no toque bola pero, lejos de desesperarse como por ejemplo sí lo hace Nowitzki, juega para el equipo, asistiendo a sus compañeros y centrándose en convertirse el amo de los tableros. Poco a poco la defensa rival necesita ampliar sus horizontes porque de esa forma pierden, entonces ya aparece con más fuerza y su capacidad anotadora destroza al más pintado.
Rusia nos ha mostrado un gran equipo dirigido por un gran entrenador. Sólo están a su altura Lituania (que está tremenda) y España. Grecia por el contrario no ha despertado; si tiene intención de defender el título con un poco de seriedad empieza a ser el momento de dar un golpe en la mesa y jugar un poco. Saben sufrir, es más, están acostumbrados y ayer lo pasaron peor de la cuenta. El primer puesto se pone en la mesa para que ambos peleen por él.
Gana Rusia porque puede conseguir que el partido vaya a muchos puntos y romper el ritmo trabado griego a los que van a hacer correr; va a decidir mucho el tiro exterior griego, si los rusos consiguen que no encuentren posiciones cómodas, ganan de paliza. Apuesto por victoria rusa de veinte puntos, sin piedad.





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