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Es curioso cómo la gente habla muchas veces por la sencilla razón de escuchar su propia voz, por irrumpir en ese silencio que consideran atroz para el transcurrir normalizado de su espíritu sociable, sin darse apenas cuenta de que en multitud de ocasiones el silencio es lo adecuado. Las conversaciones se llenan con silencios, en la vida se buscan los silencios, el yo necesita el silencio; sin embargo muchos parecen negarse a dejarte disfrutar de tal estado y hacen que sus estridentes palabras resuenen en el vacío de cualquier lugar. Debe haber alguna ley no escrita en la que se regule que siempre hay que decir algo, que no importa que tus necedades sean incluso molestas al oído de tus no contertulios, de lo que se trata es de que tu voz se alce con sus miserias e idioteces para rellenar un mundo en el que existe la norma estúpida de que si no tienes nada que decir, no hables, en un universo en el que si el silencio es más bello que tus palabras, no lo rompas y disfruta.

En multitud de ocasiones envidio a la gente que veo tomarse una simple cerveza en torno a una mesa, siempre pienso que yo, que en ese momento no puedo, en cuanto tenga tiempo voy a hacerlo; no obstante, cuando llega la ocasión, nunca puedo ensalzar esos breves instantes porque mi grado de satisfacción no llega al imaginado. Hoy, por fin, me he dado cuenta de cuál es el problema: las palabras vacuas. La gente se encuentra en la necesidad de hablar, creen que su obligación es cubrir esos momentos con sus palabras hueras, se sienten violentos por el simple hecho de que si no hay nada que decir, es mejor callar, otra forma de hablar, y no rasgar una situación que para otros es agradable.

Igual ocurre cuando cuentas algo que te ha ocurrido, algún problema del trabajo o similar; la necesidad de opinar es tan alarmantemente superior al hecho de sólo escuchar que prácticamente todos te dan su opinión, su punto de vista, sobre algo que no les importa lo más mínimo. Aparentemente es incomprensible que alguien necesite que le escuchen, no que le aconsejen ni que les comente, sólo sentirse comprendidos. Es como si, cuando te comunican algo, necesitases ponerte en un plano superior, en un nivel de consejero que nadie te ha otorgado, mientras piensas joder, lo mío sí es grave, lo mío sí son problemas, no los de éste, para siempre soltar una parrafada en plan místico y sobrado, como una demostración de que uno sí conoce el mundo y no el subnormal ahogado por sus penas que no nos ha pedido consejo sino que simplemente necesita desahogarse.

Muy parecido es el caso de las discusiones, cuando se habla de algo y una voz responde dando una opinión llena de desconocimiento como queriendo demostrar que es un ser pensante sin tener en cuenta que el hablar sin saber contradice ese tipo de ser. Hay una necesidad extrema de hacerse notar, de dar una imagen de lo que uno cree de si mismo, vacilando entre el mundo de la sociabilidad y el de la incoherencia e inoportunidad.

De todas maneras, para mí, las peores son las palabras que quieren enaltecernos, las que apuntan hacia un estado de abstracción sublime que creemos nos transportan a un mundo intelectual, a una transmigración de sonidos guturales que intentamos aparenten ser muestras de nuestra entelequia por la sencilla razón de que lo incomprensible, lo superfluamente culto o las referencias aristotélicas y demás (como diría un escritor que conozco que no escribe) nos confieren cierto grado de superioridad.

Sé que el alma bella murió hace ya demasiado tiempo, sé que a todos se nos valora por lo que aparentamos, nunca por lo que somos, sé que yo nunca despertaré admiración en la gente que me conoce pero me niego a moldear las palabras sencillas, me niego a no dejar transcurrir los silencios hermosos, me niego a desgarrar unos breves instantes si no es con unas palabras bellas.

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5 Respuestas a “Si tus palabras no son más bellas que el silencio…”
  1. Gotardo dice:

    ¿Le molesta si le dejo un comentario aunque sea sin razón? ¿Eh, Bitternut? ¿Eh?.

  2. loredhi dice:

    Pues yo le venía contando que… ah, vale, me callo, que aquí es donde no hay que hablar…

    Me gustó.

  3. baston-largo dice:

    A veces es mejor una mirada, solo a traves de los ojos se puede llegar a comprender mejor a una persona que por medio de los labios que mienten viciosamente

  4. baston-largo dice:

    Podeis pasaros por mi blog que tb habla de las decadencias de un servidor

  5. Mane dice:

    S i l e n c i o…. no escucho….

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