por Dianelkys Martínez

Mi país llora a Béjart.

Mi país llora a Béjart.

Hoy en la mañana escuché una noticia que me hizo sentir pena por mí misma. Ha muerto Maurice Jean Berger, más conocido mundialmente como Maurice Béjart. Muchos se preguntarán por qué sentí pena: no es cubano (yo soy de Cuba), no es un allegado, ella no es bailarina: malamente es una aprendiz de escritora. Otros creerán que es la solidaridad que caracteriza a los de mi nación o simplemente que quiero ganar lectores para mis artículos. En la vida todo puede ser, pero yo soy una mujer joven y sincera, que no teme compartir lo que piensa.

He sentido pena de mí porque siendo una fiel amante del “buen arte” he venido a enterarme de la existencia de una figura como Béjart el día de su muerte. Me ha dado pena por mi ignorancia y mis pobres ínfulas de licenciada en Estudios Socioculturales. Ya sé que en la vida aún ni con la vejez terminamos conociéndolo todo, pero mi orgullo de “¿intelectual? mediocre” no me permite aceptar que justamente hoy yo descubriera que un hombre desbordó su alma sobre las tablas y mientras estuve ausente. De momento he querido saberlo todo sobre él, he buscado en Internet y en la Encarta que son los medios que más rápido he podido consultar. Pude haber hecho alarde de sabiduría ante mis queridos lectores pero no, si algo sabio nos ha enseñado Jesús Cristo, a creyentes y no creyentes, es el ser humildes. Ahora solo me resta recomendarles a aquellos que como yo desconocían de la magia de Béjart, que descubran quién fue este hombre extraordinario (con defectos y virtudes) y rindamos así un homenaje honorable hacia su alma, su espíritu que no ha muerto porque en él había mucha energía: y la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. No son palabras mías, pero como son sabias y comprobadas científicamente hago uso de ellas. También, me atrevo a pedir que nos unamos a la fila de coreógrafos y bailarines de la talla de nuestra Alicia Alonso, a todos los que internacionalmente y en mi país lo conocieron y lloran de ¿felicidad y tristeza?

(¿Felicidad y tristeza?: se llora por la pérdida y por el descanso del cuerpo, no del alma)

Por lo pronto, aún sigo en deuda con Béjart, pero no le rezaré un Padre Nuestro, tampoco un Rosario, solo le prometo que seré más cuidadosa para con el arte que defendió y para con el de sus colegas que aún están presentes físicamente.

¡Qué dance tu alma para los muertos como danza para los vivos!

23 de November de 2007 - Publicado en Amistad | 1 Comentario »