Mi paÃs llora a Béjart.
Mi paÃs llora a Béjart.
Hoy en la mañana escuché una noticia que me hizo sentir pena por mà misma. Ha muerto Maurice Jean Berger, más conocido mundialmente como Maurice Béjart. Muchos se preguntarán por qué sentà pena: no es cubano (yo soy de Cuba), no es un allegado, ella no es bailarina: malamente es una aprendiz de escritora. Otros creerán que es la solidaridad que caracteriza a los de mi nación o simplemente que quiero ganar lectores para mis artÃculos. En la vida todo puede ser, pero yo soy una mujer joven y sincera, que no teme compartir lo que piensa.
He sentido pena de mà porque siendo una fiel amante del “buen arte” he venido a enterarme de la existencia de una figura como Béjart el dÃa de su muerte. Me ha dado pena por mi ignorancia y mis pobres Ãnfulas de licenciada en Estudios Socioculturales. Ya sé que en la vida aún ni con la vejez terminamos conociéndolo todo, pero mi orgullo de “¿intelectual? mediocre” no me permite aceptar que justamente hoy yo descubriera que un hombre desbordó su alma sobre las tablas y mientras estuve ausente. De momento he querido saberlo todo sobre él, he buscado en Internet y en la Encarta que son los medios que más rápido he podido consultar. Pude haber hecho alarde de sabidurÃa ante mis queridos lectores pero no, si algo sabio nos ha enseñado Jesús Cristo, a creyentes y no creyentes, es el ser humildes. Ahora solo me resta recomendarles a aquellos que como yo desconocÃan de la magia de Béjart, que descubran quién fue este hombre extraordinario (con defectos y virtudes) y rindamos asà un homenaje honorable hacia su alma, su espÃritu que no ha muerto porque en él habÃa mucha energÃa: y la energÃa ni se crea ni se destruye, se transforma. No son palabras mÃas, pero como son sabias y comprobadas cientÃficamente hago uso de ellas. También, me atrevo a pedir que nos unamos a la fila de coreógrafos y bailarines de la talla de nuestra Alicia Alonso, a todos los que internacionalmente y en mi paÃs lo conocieron y lloran de ¿felicidad y tristeza?
(¿Felicidad y tristeza?: se llora por la pérdida y por el descanso del cuerpo, no del alma)
Por lo pronto, aún sigo en deuda con Béjart, pero no le rezaré un Padre Nuestro, tampoco un Rosario, solo le prometo que seré más cuidadosa para con el arte que defendió y para con el de sus colegas que aún están presentes fÃsicamente.
¡Qué dance tu alma para los muertos como danza para los vivos!
23 de November de 2007 - Publicado en Amistad | 1 Comentario »