por Dianelkys Martínez

El derecho de las futuras generaciones.

A lo largo de su existencia, la humanidad se ha ido percatando del mal que ha ocasionado a la gran casa de todos. Vivimos en un planeta cuyos recursos naturales renovables y no renovables han sido casi agotados. Cada año crecen las desigualdades sociales e interplanetarias que, lejos de generar desarrollo, han aumentado las pobrezas materiales y espirituales. Dentro de esas miserias se hallan los conflictos bélicos, la prostitución, la xenofobia, el comercio de menores y la discriminación, como muestra de algunos ejemplos.

En este sentido, dentro de las respuestas a esta crisis mundial, surgió el desarrollo sostenible como uno de los conceptos que al leerlo devuelve la esperanza por tan solo segundos porque el volver nuevamente los ojos a la realidad, conlleva a pensar: “¡qué farsa!”.

El discurso de la sostenibilidad surgió más como una quimera que como una necesidad real. El “hecho del desarrollo sin comprometer la herencia de las generaciones futuras” exige muchos sacrificios para la actual era y el problema no está en el concepto ni en sus creadores; está en los gestores del nuevo cambio. Desarrollo no implica solo crecimiento económico sino de indicadores cualitativos como la educación y la atención médica.

A partir de este análisis, otros hombres y mujeres, preocupados por la catástrofe mundial, han creído pertinente hablar sobre las directrices de la formación de valores en niños y jóvenes como parte de una nueva cultura y saber que permita gestionar los cambios pertinentes necesarios en las sociedades.

Los seres humanos no solo han dado valor a sus producciones de orden material; los artículos que cubren necesidades humanas son tan significativos como la producción espiritual vinculada a su vez con la psiquis humana y las relaciones interpersonales tales como la sinceridad, la felicidad, la solidaridad, la dignidad, la libertad, etc.

Partiendo de la idea anterior, un valor es un sentido socialmente compartido, que está sujeto a sus subjetividades y a las transformaciones del ambiente en el que se ha desarrollado. Sin embargo, existe una conciencia social, podría decirse universal, a la que se hallan sujetos estos valores como una vía de coordinación, gestión y mejora de la calidad de vida en sentido general y la política interpersonal, interterritorial e internacional. Es por ello que existe un consenso planetario sobre los valores que se deben fomentar en las nuevas generaciones como parte del patrimonio histórico cultural intangible mundial.

En sentido general, para hablar de modificaciones en las condiciones de vida de los grupos sociales, se deben tener en cuenta dos aspectos fundamentales que coadyuvan a la formulación de proyecciones futuras:

Primero: La propuesta de cambio debe surgir de los interesados y no los interventores. En todo caso, el interventor- mediador o como prefiera nombrarse de acuerdo a la ciencia que desee identificarlo, puede realizar propuestas de ayuda y de guía hacia el proceso de cambio, pero las necesidades deben ser identificadas por lo propios destinatarios-necesitados. Es cierto que a veces estos últimos, por problemas de desconocimiento, no saben que es necesario mejorar su calidad de vida. Aún así, es en ellos donde la toma de conciencia debe prender para que las nuevas propuestas no caigan en el vacío.

Segundo: Cambiar la conciencia social de un segmento de la población es un proceso complejo y a largo plazo, condicionado por antiguas sociedades humanas regidas por un orden económico específico, determinante de la ideología, la política, la filosofía, el derecho y, en fin, de una cultura socioambiental que hasta nuestros días ha permanecido y se ha enriquecido o “empobrecido” con los nuevos fenómenos sociales.

En cuanto a los niños y adolescentes, la importancia de la familia y la escuela es primordial para la transmisión de valores, aunque no son los únicos medios que los trasmiten y promueven, porque hay vías no formales que también juegan un papel significativo.

Considerando entonces a padres, maestros, vías no formales (entre las que está la televisión, la radio, las instituciones socioculturales…) como trasmisores y fortalecedores de valores en niños y jóvenes, valdría la pena proponer a estos educadores y mediadores del proceso formativo-educativo, dar una ojeada a los derechos humanos de niños y jóvenes, ya que ellos tienen derecho a todo lo contrario de lo que apunta la crisis actual y, por ende, están a tono con los valores que las sociedades e instituciones educativas deberían promulgar:

· Derecho a una mejor calidad de vida cada día.

· Derecho a la libertad.

· Derecho a la salud.

· Derecho a un medioambiente sano y saludable.

· Derecho a la educación – a una educación básica gratis y obligatoria, formas disponibles de una educación secundaria y superior, libre de todo tipo de discriminación en todos los niveles.

· Derecho a la protección de todo tipo de abuso físico y mental.

· Derecho a la protección contra cualquier explotación económica y sexual.

· Derecho a la vida en un ambiente familiar.

De esta forma, los valores ético-morales contribuyen a la lucha por hacer valer el amor al otro, la tolerancia, la solidaridad, el respeto, la laboriosidad, la incondicionalidad, la responsabilidad, la honestidad,…como muestra de una relación dialéctica entre los derechos humanos y valores humanos.

14 de January de 2008 - Publicado en reflexiones | 1 Comentario »

 

Navidad: Optimismo vs. Pesimismo.

 

Para Víctor porque me parece un hombre con muchas flores de primavera en su interior.

Para mí la navidad no existía. Recuerdo que era pequeña y en mi país esas costumbres estaban vedadas. Después, a través de las películas de países amigos y enemigos, como que son de otra parte del mundo, pude conocer que otros festejaban el nacimiento de Jesucristo. Supe entonces que las familias buscaban pinos reales o artificiales, adornos y regalos que supuestamente entregaba un tal Papa Noel. Con el tiempo la navidad dejó de serme ajena, busqué pinos, adornos desechables, algodón para imitar la nieve y juguetes que me servían para reproducir la llegada del Mesías en un pesebre. Así crecí, cultivando una costumbre de la cual no sabía su verdadera explicación. Con los años, las cosas fueron cambiando, los conflictos Iglesia-Poder gubernamental se tornaron más flexibles y las puertas del catolicismo se abrieron para mí. Ahora, festejar la navidad no es una mera imitación de lo que otros ya sabían, es la gran fiesta espiritual de lo que conozco y creo. No me importan las contradicciones filosóficas y teológicas de lo material y lo espiritual, lo primario o lo secundario. Estos tiempos son a mi consideración, un llamado a la reflexión de la relación: lo que he vivido-lo que viviré. La navidad y el fin de cada año, puede representar la muerte o la vida de los sueños, el nacimiento o el suicidio de las esperanzas, la bienvenida de la prosperidad o del fracaso; sin embargo, hay algo que no nos puede parecer seguro: el futuro es incierto aunque existan horóscopos, pitonisas y demás artes de la adivinación del futuro. Por eso, intentar vivir con optimismo, resulta rentable. Por otra parte, aprendí que estas fechas son para cultivar el amor: a los hombres, a las mujeres, a las niñas, a los niños, en fin, a mis prójimos. También, para dejar un espacio vitalicio a la unión familiar y a la amistad y por último, son tiempos para pensar: chau tristeza, chau amargura, chau nubes negras. La vida es bella porque estoy vivo y a mi alrededor hay muchas cosas significativas; descubrir el cómo ir  a su encuentro, es el secreto de la felicidad. Las flores están abiertas para regalárseme; los atardeceres son poemas que alguien me escribe; cada lluvia es la nostalgia de otros por mi ausencia; siempre habrá alguien quien me ayudará a comprender que lo que me parece malo, no es más que un reto que debo enfrentar como ser humano, así que no tiene sentido culpar a los demás por lo que tiene rostro de infortunio. En el mundo están las riquezas espirituales que me harán respirar paz y tranquilidad. Una cara larga no me hará más respetable. Querer no le hace daño a nadie. Aceptarnos tal como somos no es una plegaría, es un deber moral. La humildad de corazón me elevará al cielo de mi conciencia. 

Feliz navidad y año nuevo a todos aquellos que han abierto las puertas a: http://www.lenguasdefuego.net/columnistas/dianelkys/, http://mentesynquietas.wordpress.com , 

19 de December de 2007 - Publicado en reflexiones | 1 Comentario »

 

Día de Babalú ayé

En Cuba,  a Babalú ayé se le festeja su onomástico cada 17 de diciembre. Conocido también como San Lázaro, forma parte del sincretismo cultural cubano: unión de elementos socioculturales españoles y africanos, esencialmente devenidos de los años de colonización.  Para la religión negra y mestiza, se le representa como un viejo harapiento en muletas, acompañado de perros que lamen las yagas de sus pies. Es una imagen humilde del pueblo. Sin embargo, para los católicos, se le viste de suntuosas ropas doradas y violetas, es blanco y se levanta sobre altares, al lado de la Santísima Trinidad como el amigo que se relata en la Biblia que fue (o es) Lázaro, de Jesús Cristo.

Para los creyentes, no son tan significativas ambas condiciones en las que se muestra a esta divinidad; lo más importante para ellos es lo que representa: la salud humana.

San Lázaro es considerado una divinidad muy fuerte que castiga a aquellos que no cumplen con las ofrendas prometidas: aceite, centavos, tabacos, velas, inciensos y/o flores. Además,  extensas caminatas de manera descalza o de rodillas en su nombre.

Muchas personas, en ámbitos sociales, muestran cierta aversión hacia estos temas religiosos alegando que son “costumbres de negros”. En estos casos, es muy difícil afirmar que en Cuba se respira un ambiente ateo. La religiosidad africana caló muy hondo en las familias del antes y del ahora, ha sido una tradición que ha pasado de boca en boca, de mano en mano como una gran fortuna. Dijeron una vez los marxistas que la religión es el opio de los pueblos, pero lo cierto es que esta forma de la conciencia social ha ayudado a las personas a luchar por la justicia y la verdad, por lo que podría concluirse que, resulta valedera la defensa de este tipo de tradiciones que rescatan valores culturales y sentidos compartidos socialmente.

PD: A San Lázaro / Babalú ayé.“Mi santo querido, padre y mentor mío. Ayúdame en caminos escabrosos y mantente siempre a mi lado ante la luz o la oscuridad. ¡Que la bienaventuranza sea con nosotros!”“Nengre mío, nengre del pueblo, nengre de justicia y salud.”

17 de December de 2007 - Publicado en reflexiones | 2 Comentarios »

 

Guerra del tiempo II. Días de oscuridad.

La tierra se volvió un desierto. No habían hombres ni mujeres, ni flora ni fauna. El mundo era nada porque la especie humana agotó sus recursos. Entonces hubo días de oscuridad. Un día apareció un señor llamado Dios. Él lo podía  todo y en solo siete días creó un mundo nuevo: con luz y tiniebla, con agua y tierra, con animales y plantas, con un hombre y una mujer, nacida de la costilla del primero. Después hubo un edén de paz, amor y conocimiento limitado.  La humanidad, resumida en solo dos seres desnudos, traicionó la confianza del señor y fue expulsada del paraíso. Una serpiente fue maldecida, se arrastraría para toda la vida y las mujeres serían su enemiga.  Años más tarde hubo un diluvio, un arca de Noe y más historias del génesis. Posteriormente reyes, éxodos y más siglos de humanidad. Un día nació un Mesías para salvar al mundo con su sangre y morir en la cruz. El Jesús Cristo, hijo del gran Creador, fue perseguido y  hubo de morir como se designó, pero aún así, resucitó al tercer día de entre los muertos y aún vive para su pueblo.  Dios perdió el control de su mundo y hubo muchas Sodomas y Gomorras.  El universo estaba cayendo en crisis: la especie humana estaba agotando sus recursos, la nada se apoderaría del mundo, no habrían hombres ni mujeres, ni flora ni fauna. Vendrían días de oscuridad. 

7 de December de 2007 - Publicado en reflexiones | 1 Comentario »

 

Guerra del tiempo I

A Carpentier no presente.

Él yacía bajo la tierra cuando su ojo derecho se abrió. El izquierdo lo hizo lentamente y entonces la oscuridad tuvo un matiz diferente. La tierra le molestaba en los labios que ya iban recuperando su lozanía. La tumba se abrió en dos y el cuerpo frío entró en calor. Ahora siente la luz del sol y la sangre comenzó a circular. Se movió lentamente, se sacudió y salió caminando. Llegó a una casa alegre, con  personas viejas, jóvenes y niños. Era una mansión neoclásica con suntuosos jardines y flores de todos colores. Abrió la puerta de una habitación y sintió que sus articulaciones recobraban la fuerza y vigor de antaño. Entonces se miró en el espejo del armario y se había reducido su estatura. Salió de aquel cuarto con toda una vida por delante. Corrió por los pasillos de la casa, jugó a las escondidas, robó caramelos del rincón donde la tía Josefa los esconde y se escapó un rato hacia el ceibo más alto y cercano al cielo que  él había conocido. Al caer la tarde volvió cansado, sintió necesidad de descansar en la tina con esencias de romero. Posteriormente se dirigió al comedor, probó pocos alimentos y esta vez subió a una habitación con una señora tendida en la cama. Tocó su vientre, lo sintió caliente, cómodo, y decidió pasar el resto de sus días en aquel lugar. Pero hay algo que el nuevo  inquilino olvidó: solo se vive dentro de una mujer por nueve meses. Después volvería a ser expulsado y todo se repetiría otra vez.

6 de December de 2007 - Publicado en reflexiones | 1 Comentario »