por Dianelkys Martínez

Diferentes

Hay mucha gente sola por ahí, malhumorada, con ínfulas de superioridad y objetivos de la vida reprimidos que andan por ahí, en las calles, en las escuelas, en los cafés, en los cines, en los parques, en Internet…acotando que no hay mucha conexión entre ellos y el mundo, que son diferentes a los demás, que no necesitan mucho de la vida porque así de huraños han sabido hacerse valer. Cualquiera que lea su discurso pensará que no hay moho en las paredes de su autoestima. Quizás, quizás, quizás. ¡Ojalá!

Hay mucha gente que necesita (en un presente) o necesitó (en un pasado), de una palabra amable, de un sonrisa sincera, de una mano amiga, de una palmada cariñosa, de un momo de alegría, de una locura, de romper esquemas, detenerse a disfrutar de cosas que parecen simples, en fin, pura nimiedad que hubiera podido despejar la oscuridad con la que viven ahora.

Lo más importante, es que esas personas usan gafas oscuras y van guiados con el perro de sus creencias. Son ciegos ante sus asperezas como ser humano y ante una crítica solo saben decir: “STOP, no íntimo con cualquiera”, “No me importas ni tú ni lo que dices”, “Mejor limítate conmigo”, “Yo pienso en blanco, qué me importa si lo haces en negro”,

“¿Respeto la libertad de opinión?”, “No escucho a aquellos que para mí solo quieren oírse” y bla, bla, bla.

La ¿tolerancia? y ¿la empatía? son principios básicos para la comunicación y de hecho las relaciones interpersonales.

Lamentablemente yo estoy en la otra orilla, en la de la muchedumbre que habla, que lleva una activa vida social, soy simplemente un ser humano.

 

21 de November de 2007 - Publicado en Sociedad |


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