Nunca pensé, cuando abrí mi primer blog hace un par de años, que mi afán por experimentar con este formato terminaría, que dejaría de necesitar expresarme a través de esta ventana.
Ahora me esperan otros horizontes textuales, así que prefiero apagar la linterna. Un abrazo inmenso para todos aquellos que me han leído: seguimos en contacto en vuestros blogs.
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Archivo del AutorMuchas gracias a Mitalia por haber pensado en mí para el
porque no puede haber mejor alfombra roja que sentirse leída. Las condiciones para otorgar el PREMIO “BRILLANTE WEBLOG” son las siguientes: 1º.- Al recibir el PREMIO, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador. 2º.- Elegir un mínimo de 7 blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles de que han sido premiados con el PREMIO “BRILLANTE WEBLOG”. 3º.- Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él La verdad es que últimamente tengo poco tiempo para leer en la red, pero aún así, los más brillantes, por orden alfabético (no establezco jerarquía), son: Bisturí eléctrico: por su trayectoria y evolución Café Bohemia: premio revelación Dabolina: porque es inevitable hacer click ; ) La audacia de Aquiles: por las horas de dedicación Patricia Gómez: por su fertilidad poética SoleLuna : porque siempre te sorprende con destellos de algo nuevo Soñando voy : por su iniciativa y vocación Spender: porque es capaz de crear lugares propios pero inteligibles Vuelo 714: por su calidad literaria Tags: Brillante weblog premio 2008
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06
2008
Tesina acabada, fin del trayectoEscrito por: Florie en Diario, antes de dormir, deslumbramientos2 de junio, 7:50 de la mañana. Fantasma es quien te habita, dijo románticamente Arreola en un arrebato de inspiración. No olvidaré esta noche blanca, en blanco, nívea, alba, tranquila. Noche de soledad y pasión por el trabajo, de letras, de lámparas encendidas entre las columnas de libros. Para la memoria me regalaron ellos, hace unos días y sin que lo esperara, una maceta de amapolas, un cuaderno de bitácora, un ángel y un reino-aunque de palabra-. Franz me ha dicho ‘camina en paz’, y siguió descansando allá lejos, en su lecho de muerte, de hojas secas, de cartas mecanografiadas con la prisa del amante; Felice, Grete y Milena, le sonríen abrazadas como las tres Gracias. Alban, blanco e inmaculado, ha abrazado su guitarra y ha prometido dormirse pronto y bien. Yo me quedaré despierta, mirando el amanecer terminando de amanecer. El sol luce blanco en un albo día. El resto de la casa comienza a despertarse. Mientras muevo despreocupadamente un cubo Rubik en blanco+negro+tonalidades de gris, las imágenes de la pantalla, gris sobre gris, sombrean la habitación con acogedora semi-oscuridad. Una mano se desliza en mi mano. Despierto; con el vago recuerdo de aquella mano anónima y la imagen nítida de la película en plena proyección, miro a mi alrededor, miro mi habitación; tiene el mismo aspecto que le di hace cien años, después de mezclar distintas generaciones de tejido para que las imágenes materiales no casaran demasiado. Miro. Mi dosel de estrellas que nunca fue constelación. Motivos pictóricos y palabras, deformados en una mueca de indiferencia. El acero oxidado del sonido del despertador vibrando todavía en mi costado. Por fin, después de varias horas de inconsciencia, nace un nuevo día: una promesa de luz, de súbito la lluvia ha amainado; eternas horas por la tarde; una noche secreta y perfecta. Un nuevo día; por dentro, sonrío. Últimamente hace un par de días me encuentro constantemente envuelta en situaciones que escapan a mi control racional. No hablo de querer dominar una situación o tener el control, nada más lejos de eso. Me refiero a esas conversaciones, situaciones y casualidades, que se manifiestan de manera imprevista y se desbordan por sí solas, mientras tú te mantienes silencioso e inmóvil y ves como todo gira hacia un lugar agridulce, hacia la metamorfosis, para bien, o en otros casos directamente hacia el desastre, sin que tengas tiempo de hacer o deshacer nada, ni para bien ni para mal. Es estar congelado en un instante en que la nada engendra maravillas o monstruos. La primera imagen es un oso blanco bañándose en la bañera; sobre la porcelana amarillenta una rosa de tinta china se deshace en riachuelos de tinta que mi pluma ya está lamiendo con ansia de escribir. Este tiempo cabizbajo de nubes agridulces, el calor de las mañanas, el frío del amanecer transplantado al tedio de la noche que no acaba de caer, que no acaba de detenerse en el filo de la almohada. Me preguntan por ‘Franz mi prometido’, una palabra que debería ser erradicada, dicen, y les cuento que Kafka y yo somos muy felices: leo su correspondencia y él sólo duerme, ha decidido dejar de hablar para que yo tenga menos que leer ahora. Mientras, el futurismo llama a la puerta en pos de un no que llevo escrito en la cara. Alguien dijo algo de beberse una sonrisa, y alguien dijo que con la cabellera revuelta sobre la mochila cubierta de pasionarias blancas parezco al menos diez años más joven: yo que era el mito del eterno reterno, ahora he de parecer joven… Este silencio en la habitación aún… Este silencio en la habitación es el solsticio de mi mente, pero todavía te echa en falta, a ti. Hablando de otra cosa, recibo cartas. De pronto el universo está cerca, me encuentro con viejas glorias, viejos libros, me reencuentro con Paolo y Paola, veinteañeros, intelectuales, de cabellos plateados. Conozco desconocidos. Olvidados. Conversaciones literalmente matemáticas, calendarios imposibles, propósitos ajenos absurdos que me hacen sonreír, de cara a la luz filtrada por cristales sucios, en el autobús. Me encuentran, por casualidad. Saludo, serena. Sigo mi camino lentamente de regreso a casa. Nubes sacudiendo su tristeza en espiral. La lluvia húmeda enmarcando mi memoria como una pesada cortina de teatro abandonado. Un viejo vestido sin estrenar.
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04
2008
Procella estEscrito por: Florie en cuaderno de bitácora, linterna trágica, música clásicaNada que decir, salvo que, dicen, las niñas grandes no pueden permitirse una lágrima. Que esperar fumando vaho de primera hora al pie de un monumento hace que te encuentres de bruces con japoneses armados de cámaras digitales. Que saldré de fondo de pantalla en sus fotografías improvisadas y apresuradas, como la minúscula sombra vestida de negro, que esperaba por vocación, porque el domingo la ciudad está quieta como en las postales que la retratan. Este frío me abraza como un abrazo. Ce froid m’étreint comme dans un écrain. I, I can stand under my umbrella.
Y mientras los árboles se abrían sobre mí como arañas, entre sus encajes de ramas y claroscuro el sol caía sobre la ciudad como una lluvia de cristales benignos. Lejos del habitual tenebrismo, del claroscuro y del escorzo, Michelangelo Caravaggio presenta en 1594 este lienzo novelesco y apacible. ¿Qué pueden leer en la mano del retratado?
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2008
Bitácora página 8.4.Escrito por: Florie en Diario, cuaderno de bitácora, descripciones, entelequias, geografía domésticaNo sé dónde he oído últimamente eso de tengo tanto frío y tanta hambre que podría llorar: el cuerpo y el clima moldeando las emociones. Hay estados anímicos que no pueden ser nombrados con los términos consensuados tradicionales, por ejemplo, el Adagio de Albinoni no es una pieza de música clásica sino un estado de ánimo dispuesto en otro formato, al igual que el preludio a las Suite de Bach. |
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