
Recientemente me han enviado un enlace de una página que contenía un enlace a otra página que contenía un enlace a otra página en la que se requería que completara un complejo formulario, no obstante tipo test , con tres posibilidades de respuesta (yes, no or not sure) y una valoración de mi propia respuesta (high, medium or low).
Invariablemente, desde que ESDLA salió en pantalla cuando estaba en primero de carrera -y me prometí leer el libro antes de ver la película y, por esa razón, habiendo fracasado en el intento, la vi solamente cuatro años más tarde-, he vuelto a esforzarme en ser hobbit y contradictoriamente he vuelto a recibir una respuesta élfica.
Copypaste:
“Results:
GALADRIEL “…En el sitio del Señor Oscuro instalarás una Reina. ¡Y yo no seré oscura sino hermosa y terrible como la Mañana y la Noche! ¡Hermosa como el Mar y el Sol y la Nieve en la Montaña! ¡Terrible como la Tempestad y el Relámpago! Más fuerte que los cimientos de la tierra. (…) … y ella rió de nuevo, y he aquí que fue otra vez una delgada mujer elfa, vestida sencillamente de blanco, de voz dulce y triste.”
Si todos los test de ¿Qué personaje de la trilogía eres? me llevan a Rivendel, pasando por Hobbiton, será verdad eso que dicen los amigos de que soy un híbrido hobbitelfo (o no), aunque no puedo decir que me sienta identificada con la vehemencia estilística de este pasaje que Tolkien puso en boca de la tal Galadriel (cuya función como personaje no recuerdo exactamente). Mi contacto con esta clase de terminología se debe a que (aunque sólo me he leído la primera parte de la primera parte de ESDLA, y aunque no me gustó la película como tal -decorados y algunos efectos sí, más que nada porque me preguntaba cómo serían descritos en el libro-, cuestión de gustos), tengo unos cuantos amigos y muchos conocidos metidos en este mundillo. Mundillo: dícese de estar inscrito en la Sociedad Tolkien española, y participar en congresos, presentar ponencias, organizar reuniones, etcétera.
Resumiendo. Siempre me ha parecido curioso, sorprendente y en cierta manera conmovedor, que en un mundo como el actual haya gente de veinte años para arriba -y de veinticinco para arriba- que dedique unas horas a la semana a sumergirse de una manera tan organizada y oficial en un universo paralelo, en una fantasía colectiva, hasta el punto de llegar a verbalizar en su día a día cosas como: yo soy muy hobbit, desayuno tres veces o, ante mi queja “es que tienen unos pies un poco extraños”: ¡es que son así! con un deje de ternura y admiración en la voz. También los he oído teniendo complejas conversaciones de carácter lingüístico -especialmente los anglófonos- sobre el lenguaje élfico y sus raíces en lenguas celtas y por supuesto en el gaélico.
Como me escribía un amigo hace unos días: me encanta verlos en su mundo, pero no soy de su mundo.
-El test proviene de esta web-.







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