Yo que por circunstancias de la vida y de la muerte soy absolutamente abstemia, me veo afectada por el delirium tremens sin haber bebido una gota. La expresión, de contenido trágico y sonoridad entre fuerte y delicada, es tan bella que podría morirme; pero la estética del lenguaje ya no me alcanza; estoy tendida en el sofá rosa, escuchando cómo el portátil emite leves quejidos, crujidos como de puerta entreabierta al azar de una corriente de aire y, paralizada, tengo las manos cruzadas sobre el corazón, el corazón cruzando arritmias oblicuas y la mente dejando desfilar pasajes vírgenes del pasado reciente con un sonido de cinematógrafo; las paredes se ciernen sobre mí como un sobre en una carta, y soy una carta muda, inmóvil, inquieta. La impaciencia se arremolina en mi pecho como una corriente acuática. Me inunda, me transporta, pero me inmoviliza. Aún así, aunque la cura al dolor de la ausencia está a dos teclas de aquí, he de ser un poco más esa carta muda, porque de abrirme a la palabra no sabría qué decir; en realidad, no sabría cómo decirlo. Mientras tanto, aprehendo la sensación de síndrome de abstinencia metafórico, o incluso psicosomático, abstinencia alegorizada hasta el infinito; alguna vez me dijo que echar de menos dolía; y tenía razón.







Entradas (RSS)
14 Febrero 2008 a las 12:02 am
Tu cura está a dos teclas, pero a veces es tan difícil saber cuáles son…
Últimamente esto es un oasis, un respiradero, y está exactamente a dos clicks de distancia
14 Febrero 2008 a las 4:03 pm
Un abrazo firme como ancla lanzada al otro lado de las teclas.
14 Febrero 2008 a las 11:19 pm
Siempre pensé que los que escribimos, nos escondemos detras de nuestra tinta.
Hoy, 14 de febrero como mañana o pasao, no es un buen día para echar a alguien de menos.
Coje ya el telefono y si él no lo hace, invitale para un café, mañana, luego…hoy!
Si no tienes su móvil, ve a buscarlo !
Carpe diem!
JJ
15 Febrero 2008 a las 1:16 pm
Un fuerte abrazo para los tres…