“En definitiva, quiero ver y oír, Leer, desde esta linterna trágica, más incluso que escribir; claro está que inevitablemente, percibamos lo que percibamos, estemos donde estemos, todo termina por traducirse en palabras”.
En efecto, si Lao Zi levantara la cabeza, como apuntó Gotardo en la anterior entrada, me diría que el nombre que se pronuncia no es el nombre verdadero, es decir que una vez el lenguaje ha atrapado una realidad, esa realidad deja de ser en toda su esencia; y puedo entenderlo, porque me sumerjo cada vez más en el mundo de lo inefable, aunque, paradójicamente, eso aumente por momentos mi grafomanía, consistente en teclear, en unir letras, en ver cómo las letras forman palabras y las palabras aglutinan sentidos a veces más allá de mi capacidad de control textual. Unir palabras –ya sin estructura, sin pretensiones estilísticas, sin ganas de estructuración retórica, sin capacidad para sentarme y empezar un texto de ficción- que hablan de lo que leo, palabras que leen - o al menos lo intentan-.
Si miro hacia fuera desde la linterna trágica, sigue siendo mi interior intacto el que percibe, como la casa pensativa que construyó Georges Saint-Cyr, y no puedo guardarme el 魂 alma en una cajita porque, además, lo inefable es difícil de atrapar. Pero sí puedo intentar hacer un esfuerzo de abstracción, y aplicar la palabra a lo tangible, a los conciertos y a los libros, a la palabra de Schumann o de Hooverphonic, y a la sonoridad del “Baile del conde de Orgel” de R. Radiguet o de “La espuma de los días” de Boris Vian.
Cuando organice mis lecturas, porque las estoy haciendo todas a la vez, trataré de hablar de libros aunque, al final, los libros acabarán hablando por sí solos.







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15 Julio 2007 a las 1:36 pm
¿Y si te digo que creo que la grafomanía viene del turismo?
15 Julio 2007 a las 2:20 pm
Se me ocurre el vínculo con la literatura de viajes, ¿pero a qué relación te refieres en concreto?
15 Julio 2007 a las 3:18 pm
Nada que ver con la literatura de viajes. (Habrá que ver si los chinos llaman wèn a la literatura de viajes, lo dudo). Me explico: la literatura viene de la observación (la lectura es sólo la forma).
Así dice el Wenfu de Lu Ji:
Paseo por el bosque de las composiciones literarias,
y pondero el equilibrio de la belleza.
Emocionado, aparto los volúmenes y tomo el pincel,
y medito para expresarlo todo en este escrito.
La clave está en “apartar los volúmenes”. Lu Ji escribe estas líneas porque empieza a temer que la literatura se aleja de la realidad. Él cree que toda producción ha de venir de la observación, no de la lectura, de la vida real y no de las bibliotecas.
21 Julio 2007 a las 2:20 am
[...] lo que ve, de lo contrario no se puede producir una buena obra. Yo mismo, hace poco, le comentaba a Florie Krasniqi que Lu Ji contaba en su Ensayo sobre literatura cómo buscaba la inspiración en la realidad, en lo [...]
21 Enero 2008 a las 11:54 pm
creía que era el único que sabía quienes son Hooverphonic en este país. Me alegra oírlo