Nombre fotogénico para un pintor que solía darse caprichos psicológicos como éste: Araña que llora; salvando las distancias por supuesto con el insecto no identificado de Franz Kafka que, por cierto, prohibió terminantemente a su editor -y por extensión a la posteridad- que las ediciones de La metamorfosis mostrasen en la portada la imagen de un ser híbrido entre insecto y humano: no hay nada más sensato que considerar que un libro propio es un libro, que un texto es Texto.
Este dibujo realizado al carboncillo en 1881 pertenece al movimiento simbolista. Un simbolismo que en este caso se explicita, a través de la imagen concreta, aunque, qué duda cabe, plurisignificativa.
De modo que espero sus plurisignificados ; ) , entretanto feliz domingo.
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8 Respuestas a “Odilon Redon”
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Entradas (RSS)
9 Marzo 2008 a las 11:55 am
Muy interesante el engendro, espero no encontrarlo junto a la urna cuando vaya a votar.
Feliz domingo.
9 Marzo 2008 a las 3:44 pm
jajaja, crucemos los dedos!!!
Gracias por pasarte por aquí.
9 Marzo 2008 a las 10:35 pm
He votado y no estaba, menos mal.
Nos leemos.
9 Marzo 2008 a las 10:53 pm
Menos mal…
Nos leemos!
10 Marzo 2008 a las 2:30 pm
Quizas esta metamorfosis sea un reflejo de sus miedos,dudas,pensamientos,preguntas sin respuestas,sea como ve la enfermedad,la vida o la muerte,la soledad,la tristeza,los,etc.Quien sabe lo que tenia en la cabeza en ese momento cuando creo de la nada a esta criatura.
11 Marzo 2008 a las 4:48 pm
Quién sabe… y ay quien pudiera saberlo -a ciencia cierta-.
2 Abril 2008 a las 8:08 pm
Al ver la imagen y leer el texto, no he podido hacer otra cosa que irme derecho a mi muy curiosa versión de La Metamorfosis.
Es un libro de unos 25 centímetros de alto, obviamente muy fino y con las letras bien grandes, dado la extensión de la novela. Lo curioso estriba en que es una traducción del gran Borges y al final del texto se adjunta un estudio de Nabokov (avergonzado, digo que todavía es lo único que he leído de él).
No obstante, no por esto te vengo a comentar el post, sino por otra curiosidad: el libro viene salpicado de láminas de un tal José Hernández. Estas láminas, a carboncillo, parecidas a la enorme araña de la foto, muestran rasgos del insecto, a veces una parte de su cuerpo o bien personas a las que parte del cuerpo se le ha esfumado del retrato. En mi opinión, retratan de la mejor manera posible el sórdido mundo de Kafka… tal como todos lo podemos imaginar.
Saludos, nos leemos!
3 Abril 2008 a las 4:34 pm
Muchas gracias por tu comentario, que además me ha dado varias pistas muy interesantes para un trabajo que estoy escribiendo sobre La metamorfosis. Seguiré el rastro; insistiendo, gracias : )
Saludos, te leo.