Oh, for the sake of the momentum
Escrito por: Florie en Linterna mágica, alucinaciones, deslumbramientos, memorias
Fue algo ligero y tenso, como un graznido. Después, fue una quimera, como el sonido de un copo estrellándose suavemente contra un denso lecho de nieve. Finalmente, silencio. Un silencio tan fuerte que podía percibirse a miles de kilómetros a la redonda, por encima de los gritos del trafico, de las ambulancias, las sirenas, y los Tritones en los ríos encolerizados por la reciente tormenta.
Al día siguiente, volví a oírlo. Golpeó contra el cristal con los nudillos helados y sonó como una cristalería desvaneciéndose estrepitosamente contra el suelo. Me giré, nada. Silencio.
Pasaron tres días, durante los que estuve acechando cada desfallecimiento del silencio: la voz en apariencia quebradiza de Björk, el vaporizador de la colonia, mis propios pasos sobre las geometrías del suelo, los trinos de Pau Casals, el crujir de las ventanas entreabiertas al frío del invierno. Entreabiertas por si volviera.
Sucedió al fin la quinta noche. Sonó como una hilera de líquenes de seda arrastrándose al borde de mi cama. ¿Tan cerca?, era imposible: el sonido provenía, como siempre, de la ventana. Me levanté, me arropé de mantas nocturnas y diurnas y me recogí el pelo en un lazo negro, para postergar el momento.
Avancé en la oscuridad taciturna, hacía frío, apreté los brazos contra mí y volvió a sonar al otro lado del cristal; pero la niebla guardaba en su seno todos los secretos. A medio camino, me detuve: el silencio crepitaba contra la ventana, y cien manos acuáticas rozaron el cristal hasta murmurar como un coro de ángeles azules: abrí la ventana despacio, cayeron dos gotas sobre el alféizar, después cien, cien mil, y me bañaron entera: mi intuición había sido certera cuando oí el graznido hace cinco días: el mar me ha seguido hasta aquí.
Epílogo: y la belleza está en el mar.







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14 Enero 2008 a las 1:14 pm
“Oh, for the sake of the momentum” es un verso de la cautautora A.Mann.
14 Enero 2008 a las 7:43 pm
Ahí afuera todo está lleno de información banal positivista, Florie. El mundo tiene ahora el brillo y la belleza de los metales ortopédicos. Ya no sabe a muchacha y a pan recién horneado, ya no sabe a lo que tiene que saber un mundo… El tuyo, sin embargo, desprende el denso y embriagador aroma del salitre marino. Consérvalo así, aférrate a él.
15 Enero 2008 a las 7:40 pm
Vaya, con este comentario los lectores por fin van a tener la oportunidad de leer aquí un poco de poesía!
Yo por mi parte, si algo sé hacer, es aferrarme.
Creo que es la primera vez que comenta, así que bienvenido.
15 Enero 2008 a las 8:54 pm
Durante tres minutos, o cuatro, quién sabe, has conseguido transportarme a esa habitación, he sentido la lluvia caer sobre mis manos, y he percibido algo de miedo por culpa de esa ventana. Y eso que tan sólo estaba sentado en la biblioteca de la facultad esperando hasta la próxima clase. Merciiii!
16 Enero 2008 a las 2:56 am
Gracias por darme la bienvenida, Florie.
Me he tomado la libertad de citarte en mi blo-blo-blog. Espero que no te importe.
Ah, y nunca se te ocurra aferrarte al vacío.
16 Enero 2008 a las 1:14 pm
Edu: muchas gracias!!!! con tus comentarios siempre me animas a seguir escribiendo, así que gracias a ti!!! (y que te sea leve la clase).
Zenocrat: No no, al vacío no me aferro.
Es un honor que te hayas tomado la libertad de citarme; te leo.
16 Enero 2008 a las 1:43 pm
Y lo hermoso está en el mar. ¡Dios, no había visto una frase tan cierta en toda mi vida! El mar, que nos hipnotiza; el mar, que nos embriaga; el mar, que nos come y nos arrastra; el mar, que es tan simple; el mar, que lo es todo…
El mar… La mar…
Padre, ¿por qué me desenterraste del mar?
(Y esto es de Rafael Alberti).
^^U Siento no haber comentado el resto.
17 Enero 2008 a las 11:04 pm
Gracias Closto por compartir con nosotros tus impresiones : )
Y decir que ‘odié’ el mar durante tanto tiempo…
18 Enero 2008 a las 12:30 am
Yo jamás podré odiar el mar. Siempre que lo veo, me relaja. El mar es la conciencia más benevolente que existe: siempre te perdona. Por eso recomiendo el mar a los nerviosos, a los histéricos, a los locos, a los suicidas… ¡Es que a todos nos sienta bien! Yo soy un enamorado del mar. El agua… Buf… ¿Qué coño tendrá el agua?
18 Enero 2008 a las 1:11 am
Quizás el mar siempre te perdone (me encantaría que profundizaras por aquí en esta idea), pero a veces también hay que perdonar al mar.
El agua es hipnótica, como la felicidad.