Cada noche muero. Cada noche me despierto con la garganta ahogada en gritos, con un anzuelo de sueño cerrándome la tráquea. Cada noche me despierto muerta, presa de las emociones del último estertor, y el vacío de mi habitación devuelve mis palabras después de haberlas dejado huecas y hueras. Cada madrugada la vida pasa por mi garganta, en forma de aire estentóreo que canta un Ave María, que murmura un Salve. Despierto sabiendo que no estoy viva, respiro ahogada, me vuelvo a dormir; por la mañana despierto de veras, despierto al fin, despierto viva pero pienso, al fin y al cabo, no hay diferencia. Levanto las manos para observarlas, mis nervios atravesados de cables las hacen bailar; pero es un baile mecánico, artificial, y yo, tan sólo una muñeca mecánica.








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2 Febrero 2008 a las 10:23 am
En eso nos quieren convertir, en robots de metal. Gracias por recordármelo.
2 Febrero 2008 a las 6:17 pm
Una lectura interesante : ) Saludos
7 Febrero 2008 a las 4:45 am
[...] Robótica II [...]