Secretos de almohada
Escrito por: Florie en alucinaciones, antes de dormir, universos oblicuosCaigo en la nebulosa onírica del sueño, en la oscuridad vacía de una novela que se escribe sola mientras duermo, que desaparece al despertar.
Justo antes de dormirme aparece la sensación conscientemente injustificada del vértigo, el vértigo falso que como el miedo apócrifo acoge más que asusta y me lleva bien lejos, en un lugar donde mi cuerpo es una constelación holográfica, donde la sábana es el universo: siento que el sueño me ha vencido y desaparezco en la particular laguna Estigia de Morfeo, el mito más realista.
Allí, en el sueño, está todo. Las pulsiones y las emociones, la memoria, la verdad. Mientras duermo, realizar los sueños propios y ajenos es tan inofensivo como viajar en el tiempo con guantes de terciopelo y el propósito de no alterar un ápice de instante. El problema quizás surja al despertar y comprender que la rutina despierta al mismo tiempo: para vencerla, hay que despertarse más quedamente, casi de incógnito; pero la caída al mundo de los vivos siempre es brusca e inesperada.








Entradas (RSS)
17 Enero 2008 a las 3:42 am
Florie, me imagino que ya has volado verdad?, eso si que es fantástico, bueno, una vez que aprendes, porque hasta en sueños hay que aprender a volar. Mmmmm… me gustó esta sección, “secretos de almohada”, me pregunto, ¿dejaran de ser secretos alguna vez?
17 Enero 2008 a las 8:30 pm
Exacto y preciso aquello de que “en el sueño está todo”, incluso lo que vendrá, y lo que ya ha sido pero a la luz de un eterno presente…
Saludos; Aquileana
17 Enero 2008 a las 10:59 pm
Patricia: pues nunca he volado (cuéntanos cómo vuelas), aunque por otro lado, caer dormido es un poco como echar a volar; y nos sucede a todos, caemos rendidos en la almohada y en el sueño de la misma manera, por eso los secretos de almohada quizás en realidad no sean tan secretos.
Aquileana: en el sueño hay muchas respuestas, y también muchas preguntas. Supongo que la mente nunca descansa del todo. Bienvenida.
26 Agosto 2008 a las 8:33 pm
En efecto, paradójicamente dormir es experiencia también.