Me bebo las canciones como si nunca hubiesen sido besadas; las respiro, huelen a calor de invierno, a ropa recién lavada, a lágrima, a palabra, a plenitud. Me mancho la cara por las mañanas con la tinta invisible que ha invadido mi almohada ensartando palabras durante el sueño; a veces he tejido una vida entera, otras son párrafos enteros y relucientes y sólo míos los que se recitan para mi oído adormilado cuando la primera luz invade el aguacero o la persiana. Con los dedos, con la boca, recibo todas las palabras que leo; todas son hermosas, materiales, tangibles, todas tienen etimologías tenebrosas o luminiscentes que me llevan a lejanas esferas del pensamiento o de la ficción. Habito un universo tridimensional, donde el tiempo, mágica cosmovisión, cuarta dimensión, refugio, toma forma material y se expande como un espacio. Todas las cosas se respiran, todas las abstracciones se tocan, el la natural como el re sostenido, la luz mil-enaria, el néctar de la naranja, la novela que mis manos atesoran como a un amante, la sombra de los árboles, la textura de los días, los diamantes opalinos, las ilusiones y las quimeras, las ensoñaciones en mi habitación, las palabras que me cuentan, cada letra, cada sonido, cada marca significante e impresa. La llanura es un horizonte donde el espacio puede atraparse, los bosques obcecados laberintos de encaje. Todo lo respiro, todas las cosas pasan a través de mí, juegan a transfigurarme cuando son vendavales que colocan cada átomo en su lugar original. Todo lo respiro, todas las canciones atraviesan mis venas como los textos, los segundos, la existencia. Y sin embargo tengo una inmensa sed, una sed física e infatigable, que es dolorosa y placentera de un solo trago, una inmensa sed de algo indefinido. Intangible.







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10 Marzo 2008 a las 11:39 pm
Se dice que hay una cancion para cada momento de nuestras vidas y pienso que es muy cierto.
Tambien pienso que tanto componer una letra como cantar una cancion es escribir y recitar una poesia y en otras ocasiones es como contar una historia.
Que seria nuestras vidas sin musica.
11 Marzo 2008 a las 12:12 am
No dejes de beberte esas palabras y esas notas. Pero en la medida justa: como tu lector egoísta que soy, tu sed es realmente inspiradora y te aseguro que sé apreciarla.
Besos.
19 Marzo 2008 a las 2:02 pm
Querida Florie, creo qeu lo que diferencia a un escritor de una persona sensible, es la belleza con que es capaz de describir una imagen. Tu lo logras con cabalidad.
Te felicito y te leo.
Patricia
19 Marzo 2008 a las 10:46 pm
Jandro: me gusta tu teoría sobre la música contando historias; y es cierto que sería extraño un mundo hecho de silencio. El silencio es necesario, pero porque es un lujo que nos podemos permitir entre canción y canción .
Spender: una oleada de paz en mi cabeza al leer tu comentario. Gracias -sonrojada-.
Patricia: me siento tan halagada que no encuentro palabras… Pero no sabes hasta qué punto tu apoyo me anima.
Y el de todos vosotros; besos para todos.
28 Marzo 2008 a las 8:22 pm
“Me bebo las canciones como si nunca hubiesen sido besadas… Todo lo respiro, todas las canciones atraviesan mis venas como los textos, los segundos, la existencia. Y sin embargo tengo una inmensa sed, una sed física e infatigable, que es dolorosa y placentera de un solo trago, una inmensa sed de algo indefinido. Intangible”….
A veces juntar comienzos y finales de un texto nos da la clave de la circularidad y coherencia del mismo… A mí, además, me dio sed de Infinitud…
Saludos, Aquileana
30 Marzo 2008 a las 12:12 am