I can’t believe the news today
Escrito por: Gotardo J. González en 11 S, Historia, Personal
A aquella hora, el primer avión era sólo un rumor incierto, un desafortunado accidente, una columna de humo que se levantaba sobre Manhattan. DecÃan en Televisión Española, manteniendo un tono de discreción -o de ingenuidad-, que una avioneta se habÃa precipitado sobre la Torre Norte -y pese a lo estadÃsticamente descabellado de la hipótesis, tiempo después sucedió un accidente similar en Nueva York-. En casa recogÃamos la mesa, fregábamos los platos del almuerzo, preparábamos café y mirábamos curiosos las imágenes que televisaban. Un cuarto de hora después el mundo vio cómo un avión se estrellaba contra la Torre Sur. Ya no cabÃa duda de que no se trataba de un accidente.
Alguien dijo aquella misma tarde que todo el mundo recordarÃa el resto de su vida dónde estaba en el momento en el que se cayeron las Torres Gemelas. Yo habÃa terminado de comer y seguÃa el curso de los acontecimientos por televisión cuando José L. Ballesteros me llamó por teléfono para preguntarme por A. Infante, que por aquellas fechas andaba por Manhattan. Teniendo en cuenta los ciclos de sueño matinales a los que A. Infante se habÃa acostumbrado por razones académicas, supuse que estarÃa durmiendo, más aún teniendo en cuenta el retraso horario del viejo TÃo Sam. No te preocupes, respondÃ, conociéndolo no se habrá enterado todavÃa. Llamé a su casa de Granada y me dijeron que estaba bien, que el huevazos se habÃa enterado gracias a ellos cuando lo llamaron para saber cómo andaban las cosas por la isla del Pero Grande. Unas semanas después, cuando los estadounidenses se preparaban para invadir Afganistán, me llegó una postal suya desde Manhattan en la que, en un alarde de su humor particular, el muy mamón habÃa escrito al márgen: «viva Bin Laden!!!». Qué tÃo.
Aquella tarde, la del 11 de septiembre de 2001, yo habÃa quedado por segunda o tercera vez con los que se iban a convertir en mis compañeros de local y escenario durante los siguientes dos o tres años. Me eché el bajo a la espalda y me fui a nuestro local de ensayo del ZaidÃn. Por supuesto, el único tema de conversación de la tarde fue el atentado. Varios dÃas después dimos nuestro primer concierto juntos y tocamos Sunday, Bloody Sunday de U2 -censurada en los USA junto con otros temas como Imagine de John Lennon- y a alguno de nosotros se le ocurrió cambiar algo de la letra para cantar «bodies strewn across a dead Wall Street», dudo que alguien lo entendiera, porque el garito era diminuto y la voz apenas sonaba.
Ahora dudo, ciertamente, si recuerdo el lugar en el que estaba cuando cayeron las Twins o, a revés, recuerdo los atentados que tuvieron lugar aquellos dÃas de los primeros conciertos.


















Entradas (RSS)