Si abrà los labios para ver el rostro puro y terrible de mi patria
Escrito por: Gotardo J. González en China, Opinión, PekinLeo en 20minutos que la censura china ha dado via libre a YouTube. El gigante amarillo, futura potencia económica, según dicen, ha crecido a base de sudor y sangre, manteniendo a sus ciudadanos bajo control dictatorial. Ahora que desde PekÃn se empieza a construir una imagen moderna de China, ahora que está de moda todo lo que tenga que ver con los hijos de Han, yo me pregunto si es posible que en el siglo XXI se alce una potencia mundial con dos lacras: una es la pena de muerte -que por desgracia también vela por la seguridad de los estadounidenses-, que acabó en 2003 con 726 vidas en China, y la otra es la censura, presente también en Internet, que impide el acceso de los navegantes chinos al dÃa a dÃa de la red de redes. Dicen en 20minutos que «China es el segundo paÃs del mundo en número de internautas, con más de 170 millones de usuarios y las protestas de éstos contra el control que PekÃn quiere ejercer sobre la red arrecian dÃa a dÃa. Populares páginas web como Wikipedia, los blogs de Blogspot, Technorati y otros muchos siguen bloqueados, mientras que el portal de fotos Flickr, que también tuvo problemas de acceso en meses pasados, ha recuperado la normalidad». Lenguas de Fuego está también entre las páginas censuradas por razones que aún no hemos podido encontrar, quizás porque los que hacemos estas páginas admiramos la palabra, gran enemiga del silencio que acuna a los dictadores, y condenamos la opresión. China, la tradición que quizás mejor ha tratado las herramientas del lenguaje, sobre todo el escrito, aplica una censura ciclópea, y por eso ahora yo sà me gano la antipatÃa de su gobierno: porque maldigo todo lo que no sea libertad de expresión, maldigo todo lo que enmudece al hombre, porque en la otra cara de la China moderna que aparece en los folletos de Beijing 2008, está la China agrÃcola y pobre, cuya única esperanza es alzar la voz, porque sólo allá donde haya palabra libre, habrá vida humana. Ay de la nación que olvida sus grandes logros y vuelve a la barbarie.


















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