Se ha sentado de espaldas a la cristalera, recibiendo en la nuca la luz de un sol que aún se mantiene alto. Su tendencia hacia los lugares iluminados y su afición por los mimos me hacen pensar que hay en ella algo de flor exótica.
No hemos tardado mucho en pedir la comida. Mientras esperábamos a que la sirvieran, hemos charlado de cualquier cosa, sin caer en la trivialidad. He pensado que me gusta su capacidad para sonreÃr no más que cuando es necesario -quizás lo que otras mujeres necesitan aparentar con una sonrisa permanente ella lo lleva en sus clavÃculas desnudas, en la caÃda del pelo, en el jersey blanco ceñido al talle-.
Hemos guardado silencio durante unos minutos, porque ninguno de los dos es capaz de mantener una conversación trivial; ella se ha quedado mirando a la puerta de entrada del restaurante y yo he saciado mi mirada impune. Me he preguntado cuál será el tacto de sus labios cuando estén hinchados de tanto besarnos, cuando la boca del uno haya dejado en el otro cierta marca invisible, cierto sabor que durará horas. He querido imaginar cuál será el olor de su piel debajo de su jersey blanco, alrededor de su ombligo, cómo será el tacto de su ropa interior en esa parte del cuerpo innombrable y cálida.
Hemos comido despacio, aunque sé que habÃa algo de voraz en nuestras mirada. Su manera de posar las manos sobre la mesa y de entreabrir los párpados me hacen pensar que hay en ella algo de flor carnÃvora.
Después, a la hora del café, un poco acalorado por la comida y por la temperatura de mi capuccino, me he preguntado cuál será el color de sus párpados cerrados, cómo serÃa el ritmo de su respiración si durmiera desnuda junto a mÃ.


















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12 Febrero 2008 a las 11:40 am
Alegria
A joyous, magical feeling.
12 Febrero 2008 a las 5:27 pm
Sarebbe un assalto di gioia, sicuramente.
Tantas emociones en este post, me gustaron
2 Diciembre 2008 a las 6:36 pm
muy bonito, lástima que haya tan pocos que sientan asi, porque necesito a uno de esos…
2 Diciembre 2008 a las 7:01 pm
Catalina, la verdad es que es precioso, no solo lo que dice si no lo que se siente al leerlo y recordarlo.