Dante medita a las puertas del infierno, inmune a los objetivos de los fotógrafos, a las miradas de los curiosos y de los interesados y al desdén de los ignorantes. El Pensador continúa batallando contra la duda ciento veintiocho años después de que Auguste Rodin fundiera en bronce la negra inquietud de su pensamiento. Desnudo, da la espalada a la granadina Fuente de las Batallas sin encontrar una respuesta, sin alzarse en pie recitando los versos de La divina comedia; El Pensador eclipsa a los viandantes sin mirarlos, sin mover uno solo de los músculos que mantienen su equilibrio eterno.
El pensamiento de Dante Alighieri se bloqueó en sus formas metálicas, en el discurrir de los paseantes que él, tal vez, imagina al otro lado de su mirada opaca, en las curvas que Rodin ideó para él. A las puertas del Infierno, desnudo ante la duda, busca una respuesta inalcanzable, porque son inalcanzables las respuestas que realmente merecen la pena. Si, como dicen, lo importante es el viaje en lugar del destino, por analogÃa no merece la pena la respuesta que Dante busca, sino el interminable razonamiento que provoca la pesadumbre de su cráneo, posado sobre unos nudillos desgastados. Esa antesala de la respuesta es el camino de la felicidad que tal vez esté buscando en la conclusión que no encuentra, a la vez que se convierte en su propia razón de ser y en el embaucamiento de su pensamiento inconcluso. Dante es ese eterno castigado por la duda, que para la estatua es igual que la piedra a SÃsifo.
Si Dante hubiese pensado, antes de inmovilizarse en bronce, que hay preguntas que no tienen respuesta y razonamientos que no concluyen jamás -o si hubiese afrontado la realidad inútil del pensamiento-, tal vez Rodin hubiese fundido otra estatua, tal vez un Dante sin esperanza o un Dante desengañado.
Tags: Granada, Pensador, Rodin


















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31 Enero 2008 a las 7:23 pm
SerÃa entonces como un Prometeo del pensamiento en lugar del cuerpo; aunque viene a ser lo mismo, la duda, la meditación, el pensamiento incesante, es a veces una actividad biológica y espiritual, todo al mismo tiempo.