
Los últimos turistas apuran los últimos momentos, detienen a los últimos transeúntes de la noche buscando las últimas instantáneas, ahà van como fantasmas arrastrando sus maletas como cadenas por los últimos metros de las vacaciones. Ahora que me lees, el tiempo se ha vuelto de nuevo pastoso como las pisadas sobre la cera derramada en las calles húmedas de productos de limpieza, agua que se frota como los segundos, de un lado a otro, en una fricción de tiempo turbio y embelesado, la misma fricción de los nudillos en los ojos irritados por la recién nacida primavera. Quizás estemos en una de esas fronteras del tiempo, avanzando lentamente como en un movimiento de migración incierto; asà son las aduanas del calendario, tan débiles nosotros que no dominamos el contrabando de los dÃas.
Pronto florecerán los cerezos en el Valle del Jerte. Desde los campanarios, desde los tejados y las cornisas, espigadas cigüeñas apuntarán con su rostro de ganzúa hacia las laderas coloreadas por la flor de la que pronto nacerá la carne roja de un fruto dulce. Podemos deducir que el dulzor de los lunes se lo quedaron los árboles, desde la raÃz hasta las ramas secas que las cigüeñas utilizan para hacer el nido, hasta el plumaje de un ave que alza el vuelo en cálido abrazo al viento, lenta como el tiempo que transcurre en el camino de regreso a casa, el momento en el que se mezclan pasado y futuro, la prisión tibia del presente que se desvanece en una lágrima que no llega a materializarse.
Ahora que me lees, todo se confunde con el mero recuerdo, aunque el sabor de los despertares que se sucedieron en los intersticios del dÃa y la noche aún permanezca en cada poro. Siéntense en la oficina a saborearlo, a recordar cada segundo pasado mientras llega el tiempo de las cerezas, desde la huida nocturna hasta el retorno cansado, pensando que no hay que sentir miedo de volver a la realidad, pero recuerden, almas perdidas en los intersticios del tiempo: todo aquello que pasó, también fue real.
Tags: Primavera, Semana Santa, Valle del Jerte

















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24 Marzo 2008 a las 11:50 am
“Repetiré como yo quiera ese minuto que vivà y no me importa si hay rigor”.
‘Toda la verdad’, “Mentiroso mentiroso”, Iván Ferreiro
24 Marzo 2008 a las 7:55 pm
Una forma muy muy poética para contarnos como sentimos la vuelta a la vida real despues de estos dÃas de asueto.
Gracias por hacer que sea traumática!!
24 Marzo 2008 a las 7:58 pm
Digo menos traumática!!
25 Marzo 2008 a las 12:35 am
Es la vuelta a la normalidad lo que es traumático, porque como bien dices, todo lo que pasó fue real, y tan real que sigo despertando en la misma habitación y a tu lado.
25 Marzo 2008 a las 1:50 am
Sebas L.: el nuevo de Iván Ferreiro está cojonudo. ¿Quizás el mejor que ha hecho en solitario?
Carlota: traumática o no… ¡gracias!
La Chica del Halo Enigmático: supongo que los ciclos de la vida que nos devuelven a la normalidad nos arrancan de ella de vez en cuando.
26 Marzo 2008 a las 3:01 am
ains como entiendo lo que decis, no sabeis de que modo… ojalá el tiempo se parase cuando uno quiere
26 Marzo 2008 a las 5:46 pm
ains, pequeñuelos mÃos… los cerezos ya florecieron… y su belleza es tan efÃmera que ya apenas quedan petalitos blancos dibujando el valle, hay que subir mucho al puerto para disfrutar de su belleza pura, que se está derritiendo ahora mismo…