Para hoy sólo quiero dejarles este corto de Herz Frank (URSS, 1978). Quizás mi amigo Bitternut se anime a comentarlo en profundidad en su blog.
Mientras, espero sus comentarios, como siempre.
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Para hoy sólo quiero dejarles este corto de Herz Frank (URSS, 1978). Quizás mi amigo Bitternut se anime a comentarlo en profundidad en su blog. Mientras, espero sus comentarios, como siempre. 2 Respuestas a “Par desmit minutem vecaks”
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21 Febrero 2008 a las 6:24 pm
¡Qué corto más bonito! Es increÃble la capacidad de expresión que puede tener un niño, es completamente pura y sincera. AllÃ, sentado frente a la gran pantalla, viendo unas imagenes…Ni una palabra, pero sus caritas lo dicen todo. Supongo que este es el ejemplo claro de que los ojos o la cara son el espejo del alma. Me recuerda a “El acorazado potemkin”, de Serguéi Eisenstein, o por lo menos a su narración visual, a esos primeros planos, a esa expresividad. Muy bonito, se merece un buen comentario por Paul Bitternut, que sin duda leeré.:P
29 Abril 2008 a las 4:51 am
Pues sintiéndolo mucho no será un buen comentario y probablemente no lo leerÃa casi nadie, por eso, con permiso de Gotardo, lo voy a hacer brevemente en su blog.
La comparación con Einsenstein y su “El acorazado Potemkin” es lógica pero absurda. Digo esto porque, sinceramente, sé que cualquier persona que haya visto el corto, sabiendo que es de un ruso, en blanco y negro y mudo, la habrá hecho.
Comparar a este aficionado a Eisenstein es un insulto al cine. Este señor, que supuestamente es muy estudiado y tal, no usa la cámara ni de coña con la misma calidad tropecientos años después; es cierto que sus intereses son otros, pero cinematográficamente es bastante mediocre. Comparándolo con Eisenstein (a partir de ahora, si lo vuelvo a mencionar, lo escribiré como me salga de la polla porque estoy borracho y me cuesta), su trabajo se centra en cierta manera en lo personal. Si comparas ambas pelis te darás cuenta de que aquà hay un medio protagonista, un nene sobre el cual se centra la cámara. ¿Cuál es el protagonista de El acorazado Potemkin?
El uso de los primeros planos se debe a que lo que se busca es la emotividad. Si entramos en el cine mudo, cine mudo a medias porque la música juega un papel fundamental, la cámara busca unos planos que marquen lo que el director quiere reseñar. Como no hay palabras, hay que remarcar lo que el teatro hace pero con una iluminación especial, con un enfoque distinto, con una mirada guiada para que el espectador vea lo que el director quiere que vea (compárese con El gabinete del Doctor Galigari). Para ello se usa también la iluminación, además de la posición de la cámara.
Con mi más sentido pesar, es un corto bastante bueno en su concepción, pero uno más en su realización. No ofrece nada nuevo; juega con elementos pasados y los reutiliza de manera mediocre.