Reverendo padre, estoy desorientado como los girasoles ciegos
Escrito por: Gotardo J. González en Personal«Quiero contar la verdad para conocerla, porque la verdad se me escapa como el agua de lluvia entre los dedos del náufrago. Lo que no logro encontrar, Padre, es el arrepentimiento porque nadie me enseñó a diferenciar el amor de la lascivia y yo pensaba que me estaba enamorando»*. Si bien es cierto que todo inquieto persigue como fin único la verdad, ya sea en forma de novela, de imagen, de reflexión o de melodÃa, creo que hay un fin ineluctable en todo hombre: la frustración final de toda búsqueda que tiene como objeto lo ficticio.
Esto tiene una explicación clara: la nada. La búsqueda de Dios como muy tarde termina por dar con los huesos de un hombre en el lecho de muerte, lugar en el que toda persona irremediablemente termina por volverse atea -justo en ese momento en que las creencias ya no importan-; a él le quedará, tal vez, el miedo. La creencia ciega en toda ilusión recibe un vapuleo a manos del desengaño, y el desengaño marcará un punto de inflexión en la vida de todo individuo; asà se aprende el recelo. El personaje que cito de Los girasoles ciegos se siente frustrado al descubrir que el amor no existe, no ya el amor que él busca en otra persona, sino el suyo propio hacia alguien, el que ha creÃdo sentir y de sentimiento no tiene más que pura nada; la profundidad afectiva que él ansiaba se ha visto reducida a un légamo de lascivia.
Queda sólo lo superfluo. Tú lo has descubierto ahora, cuando de repente te has reconocido en mi mirada, sintiendo con sorpresa que me desprecias.


















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30 Octubre 2007 a las 2:23 am
He leÃdo que por la mañana los girasoles se giran hacia el este,
durante el dÃa los girasoles siguen el sol,
durante la tarde los girasoles se giran al oeste.
Es realidad enciclopédica y sin embargo me recuerda la lÃrica china; eso se debe a que la ficción a veces echa una mano a la realidad para orientarse, y viceversa.
30 Octubre 2007 a las 4:03 pm
Cuentos demasiado bellos y dolorosos. Gracias por pasar…
31 Octubre 2007 a las 10:27 am
Gracias a las dos.
QuerÃa añadir un par de cosas:
1. Utilizo las citas deliberadamente. No he pretendido que guardaran ningún tipo de relación con el texto al que pertecen. Es decir, se las he robado a Alberto Méndez, pero como la diñó no creo que le importe que las maltrate.
2. Dice Woody Allen que “No sólo no existe Dios, sino que a ver cómo encuentras un electricista en domingo.”