No te asustes, pibe, que este artículo no es tan largo; no cierres la ventana ni lo dejes a medias.
La cosa viene de largo, aunque nos escandalizó durante unos días a finales de 2007. El informe Pisa 2006 nos dejaba en evidencia y nosotros centramos las conspiraciones de taberna y las opiniones de portal en lo cazurros que somos durante no más de una semana, porque la prensa escoge los temas de los que vamos a hablar según el terreno que acoja los duelos entre el ejecutivo y la oposición, ya sea el terrorismo, la economía o el miedo supuesto que le tenemos a esos extraños hombres que vienen de un sitio que se llama África. De modo que durante unos días estuvimos todos avergonzados de lo incultos que somos y luego volvimos a preocuparnos de otra cosa, dada la fecha, seguramente, nos jodió que nos dijeran que comiéramos conejo por Navidad, porque ya sabemos que en España cada cual es libre ser consumista consumista hasta la ruina en función del comercial que le llame más la atención.
Ya olvidado el tema, mi hermana apareció ayer con dos folios que su profesor de filosofía había repartido, para que lo leyeran los chavales y su gente, dijo. El panfleto era un artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en diciembre en el que pone a parir, siguiendo su conocida línea, a todos los responsables de la educación de los pipiolos españoles, desde cualquier maestro de escuela hasta el presidente del Gobierno de España -con eñe de coño-, ya sea el de ahora o el de hace treinta años. La lectura del artículo, redifundido a nivel local por una de esas piezas del nefasto engranaje educativo español, vuelve a abrir una herida en el orgullo de quienes aún nos queda el suficiente para darnos por aludidos, sobre todo de quienes nacimos, crecimos y nos educamos en Andalucía, que es la comunidad que sale peor parada en los estudios y que según Pérez-Reverte es un lugar «donde la cultura roza el subdesarrollo», leído lo cual uno quiere mentar la madre del articulista o abofetearle la cara con pescado podrido al más puro estilo de las Galias de Gosciny y Uderzo, y todo porque tiene razón, lo dice un andaluz de Granada, vecino de imbéciles descamisados en ciclomotor y de más de un subnormal que se jacta de no leer porque no tiene paciencia para eso. Gilipollas.
De modo que Pérez-Reverte nos llama subdesarrollados culturales y nosotros, si tenemos la más mínima elegancia, tenemos que agachar la cabeza y jodernos, porque tiene razón, porque no somos ni Juan Ramón ni Machado, porque aquí cultura popular hay poca, y la poca que hay se la reparten unos pocos mamones que disfrutan despiojándose con sus poemas de verso libre y sus ensayos rebuscados sobre literatura. Lo imbécil, si elitista, dos veces imbécil. De modo que el vulgo tiene el honor de vivir en una tierra llana, paralela a al cielo que habita un Dios al que no hemos visto nunca aunque sabemos que existe, evitando el martes y el trece, admirando a letrados de mercadillo y pintores de pincel gordo, con el talento musical e interpretativo de los veinteañeros pudriéndose en garitos de mala muerte mientras nos mamamos la vida y obra de Paquirrín y nos creemos los culebrones del Diario de Patricia, mientras nos preocupamos por el circo y el pan, que sube cada vez que alguien abre la boca en el Zaidín, sin preguntarnos qué es la levadura ni qué se siente con el cuello en las fauces del león.
Y todo porque la España del futuro -y del presente-, teniendo medios a su disposición, no se interesa ni por las cosas que creen interesarle, porque nuestros jóvenes tragan dibujos japoneses sin preguntarse en realidad quién es Son Goku y porqué su bastón se alarga cuando lo sujeta con firmeza, porqué uno de los colegas de Ranma se convierte en cerdo y no en cualquier otra cosa, cuál es el conflicto bélico que desencadena el drama de La tumba de las luciérnagas o qué orígenes tiene la destreza con la espada de los protagonistas Kenshin. No lo saben los jóvenes porque sus profesores -lo digo por compañeros del que nos envió el artículo de Pérez-Reverte- creen que el dibujo japonés es horrible, chapucería de friki en comparación con sun pinceladas, tan sutiles como vacuas. No sabe nuestra juventud que los músicos a los que idolatran versionan a Cecilia -ni les suena el nombre-, Metallica o Nacha Pop, que algunos temas de Shakira rozan el plagio barato a Coldplay y U2, no se paran a pensar que Melendi es en realidad un mameluco de verso facilón y mala voz, que Avril Lavigne no sería nada sin Nirvana y, lo peor de todo, se unen a la moda de llamar artista a todo mono que sale por la tele, así luego pueden anotarse puntos de grandilocuencia.
Reverte, cabrón, qué razón tienes, y cuánto me duele.
Así no establecemos la verdadera relación que tienen los productos que consumimos. ¿Os habéis preguntado, queridos niños, quién es ese perro de tres cabezas de Harry Potter? ¿Hay un personaje femenino, Hermione, para mantener la paridad, compensando la falocracia, o el hecho de que sea mujer va más allá? ¿Por qué le dieron el anillo al imbécil de Frodo en vez de dárselo al montaraz?. Lo importante no es saber responder a estas preguntas, sino hacerlas, y así dejaremos de decir que Joaquín Sabina es un poeta y El Quijote, quizás, será un libro en lugar de un título para fardar de una literatura que no sabemos apreciar.

















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29 Enero 2008 a las 12:05 pm
la parca cultura de los imberbes andaluces es un insulto a los literatos, pintores, músicos, y demás hombres y mujeres que aportaron una polivisión de la realidad en tiempos donde era pecado y delito opinar de otro modo.
Hoy en día gozamos de libertad de pensamiento pero no la usamos; nos dejamos alienar por vacuos contenidos; nos dejamos llevar por la demagogia de unos políticos que prometen “peces” pero no nos dan las cañas para procurarnos el alimento. Es un menosprecio merecido que nos hacen pero también abogo por tantos andaluces que viajan a otros lugares aportando grandes proyectos en cualquier dominio de las artes y de las ciencias. ¡ óle! por ellos y por ellas.
29 Enero 2008 a las 12:31 pm
Estoy totalmente de acuerdo.
De hecho pienso que en vez de dar tantas herramientas de investigación lo que habría que hacer es precisamente incentivar a la pregunta. Si no hay preguntas no se buscan respuestas, el camino facil y todo queda como está. A recibir información y en el mejor de los casos almacenarla. Pues no, la curiosidad es innata en el ser humano y esta curiosidad se debe explotar.
30 Enero 2008 a las 1:18 am
Sinceramente, creo que tampoco debemos caer en el complejo de analfabetos que se nos quiere crear a los andaluces. No hay más incultos que van de guays en el Zaidín que en Móstoles, ni se pavonean más snoobs que no saben nada por las cafeterías de bibrambla que bajo las torres Kio.
Somos imbéciles. Pero como españoles, no como andaluces.
31 Enero 2008 a las 3:01 pm
De acuerdo completamente con Sebas, son tantos factores…Es cierto, que han cambiado para mal,el concepto de cultura y la transmision de los saberes. Se enseña fatal en las clases? O, es la desidia de esta sociedad tan consumista?…
31 Enero 2008 a las 3:06 pm
Sebas: Seguro que además los gabachos son tan imbéciles como los madrileños. No me parece una razón para la tranquilidad. Mal de muchos…
Carlota: Un poco de todo.
31 Enero 2008 a las 9:18 pm
ufffff es el debate que empezamos casi todos los jueves cuando vamos al instituto… ¿de quién es la culpa del fracaso escolar? ¿la desidia de los alumnos? ¿la permisividad de los padres? ¿el hastío de los profesores?
La culpa es de todos: sociedad, padres, alumnos y profesores, y por supuesto de la falta de consenso en política educativa que permite que en este país bipartidista de mierda haya cada cuatro años cambio en las leyes. La educación debería estar regida por una sola ley hecha con los que intervenimos en ella y con menos ideales politizados… y las modificaciones, con decretos, que para eso se los inventó alguien…
27 Marzo 2008 a las 7:30 am
Pues yo creo que no nada mas es eso, sinceramente todos los españoles son racistas, creo que su cerebrito no les da para más, xenofobicos, a pero que tal que vaya a otro país los españoles, tratanme como rey, va….. adres definitivamente, ojalá los trataran a golpes porque es la única forma de que entiendan, a ver si se les mueve el cerebro y chocan sus neuronas y empiezan a pensar. Bola de ….****
27 Marzo 2008 a las 9:37 am
Yo creo que el racista eres tú. Nazi.