¿Existe la prensa independiente?
¿Existe la prensa independiente? No es una pregunta cualquiera. De la respuesta dependen muchas cosas. La noticia es uno de los pilares principales de nuestras actuales sociedades “democráticas”. Por ejemplo, mirando retrospectivamente, gracias a la prensa franquista, la República fue más o menos el infierno, los rojos tenían rabo y cuernos y el régimen de Franco era un paraíso donde no había atraso, miseria ni tiranía. Recordemos que era un reino (sin rey) y una democracia, eso sí, “orgánica”. Tal era el poder de aquella propaganda, que muchos hijos de republicanos, a pesar de las explicaciones de sus padres, veían en ella (en la República) un régimen siniestro (y no por lo de sinistra, izquierda). No debería extrañar que muchos de esos mismos hijos terminaran por creer también que sus padres habían sido unos rebeldes y unos sediciosos contra el orden establecido. Hoy ocurre igual con la apreciación de otros regímenes. La prensa establece la verdad y la mentira y cualquier debate o discusión está sujeta a la prueba de lo que afirme la prensa. Ella misma ha acuñado una expresión para definir su propia actitud: “La milla periodística”. El término nos viene a decir que la objetividad de una noticia es directamente proporcional a su distancia. La frase es brillante por dos causas. Muestra una apariencia de autocrítica completamente falsa y nos induce a creer que las noticias menos “domésticas” son las más verídicas. Se dirá: pero las noticias domésticas son las más importantes. No. Baste decir que son eso, domésticas. ¿Qué importa qué pasa en el dormitorio de la cocinera si el despacho del señor en la fábrica está en orden? Y en esto de las distancias, de lo doméstico, de las estancias, de los lugares, entra el elemento que se quiere tratar.¿Es independiente la prensa? Puede serlo. Depende de qué se considera independiente. ¿Es independiente de los partidos? Puede que sí. Incluso puede que dirija algunos de ellos. ¿Es independiente del Estado? Depende de la clase de Estado que sea. Puede que sí; puede incluso que sostenga alguno de ellos y que quien no sea tan independiente sea el Estado.Esa tan cacareada independencia no tiene mayor trascendencia, al menos en el sentido que se le da. La cuestión es la de ¿es independiente del sistema económico al que representa y sirve, siendo a su vez servida por él? Porque esa es la cuestión. Nuestras democracias han creado un sistema donde se les dan bofetadas a los gobiernos, nunca al sistema económico en los que se incardinan.Si hacemos la pregunta de forma más ceñida, puede que si obtengamos alguna conclusión: Hagámonos la siguiente pregunta: ¿es independiente la prensa, “empresa privada”, del sistema de “economía de mercado” en el que se inserta? Y la respuesta debe ser negativa: ¿cómo va a ser independiente de un sistema que le ofrece sus dos razones de ser: Uno: lucrarse. Dos: defenderlo ideológicamente para seguir lucrándose.
24 de December de 2007 - Publicado en Uncategorized |
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[…] necesidad del periodista de ser imparcial. Tenía que deshacerse de sentimientos y raciocinio y ser un simple relator de los acontecimientos, sin opinar sobre los mismos. Como yo, pensaba una generación a escala internacional. En España, […]
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