por Luis M.

¿FEMINISMO MACHISTA?

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En el mensaje feminista actual hay confusión. La mayoría de la gente ve en esta aspiración una lucha por la igualdad, así, a secas, pero la cosa no es tan sencilla. Hay muchos tipos de igualdades. Yo puedo querer ser igual a un ser perfecto o a un demonio, tal como es conocido. Si ahondáramos en el contenido del feminismo contemporáneo comprobaríamos que las mujeres no están aclarando suficientemente sus aspiraciones. Entremezclan un afán egoísta con otro ejemplar. Muchas feministas interpretan el feminismo como una tercera vía que terminará por superar las estupideces del macho (1) y el sufrimiento de la mujer sumisa y sojuzgada. Sin embargo, otras muchas no piensan en tal superación, sino simplemente en ser como ese macho (es decir, tan estúpidas y poderosas como muchos hombres). No hace demasiado tiempo que una asociación feminista organizó una corrida de toros para promocionar la “igualdad de género”. Ellas podrán alegar: defendemos a las mujeres, no a los toros. Y nosotros podremos responderles: pues si no se trata de traer la felicidad a todos, sino la de duplicar las insensateces (tonterías de los hombres, más tonterías de las mujeres) habrá que pensárselo… Todo esto deberían meditarlo las mujeres sensatas y comprender que la verdadera fuerza de este tipo de movimientos es la de propugnar valores absolutos, racionalizadores, no imitativos. Cada lucha por la igualdad es una lucha por la igualdad de todos, (incluida la de los toros y demás “bestias”, tal como aún se dice en los pueblos, lo que lleva a la distinción entre las bestias y los bestias, distinción lingüística también sesgada). Si se rompe ese principio, el movimiento se queda sin principios, es decir, habrá perdido su fuerza ética para convertirse en una fuerza más, egoísta e injusta, que podrá ser combatida mediante argumentos también egoístas. Lo mismo de lo mismo. Ahora, por ejemplo, a las mujeres les está dando por hacerse cazadoras (nuestra princesa, 40 mil suecas en un mes…). Quizás es la necesidad de equipararse en el estadio más significativo de nuestras sociedades, el de la violencia. Sin embargo, ellas, como mujeres, como madres, como víctimas ¿no deberían pensar en las crías de las piezas cazadas que, en medio del bosque, quedan como pitanza para depredadores? (que bien suena: pieza, trozo, cosa….). ¿Por qué nuestro sufrimiento es superior al de las demás criaturas; por qué no todas las violencias son equiparables? El feminismo de antes, lleno de contenidos humanistas, era más completo, más fuerte, más globalizador, de más largo alcance. Aquel era más estratégico, este es más táctico; como en la política de antes, quería otra sociedad; el de ahora se conforma con gestionar ventajosamente las miserias de la actualidad. Pero ¿se puede administra lo injusto y no perder la razón moral? Este feminismo terminará devorado por sus propias contradicciones. Una mujer inmisericorde lo es con su prójimo y con su prójima. Y si adolece de equidad verdadera debilitará sus razones. Por eso, no estaría mal que nuestras feministas releyeran a las pioneras del movimiento.(1) Macho: es decir, una parte de los hombres

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4 de December de 2007 - Publicado en Uncategorized | 1 Comentario »