Archivo de Julio 2008
Me ha tocado esperar tanto tiempo, que en vez de volverme paciente me he vuelto una paranoica del paso del tiempo.
Tengo que esperar a junio del 2010 para volver a pasar por cuarta vez por lo mismo… y me aterra que cuando llegue ese momento mi vida siga igual que ahora, que siga inmersa en este estado de espera que arrastro desde hace una docena de años.
Me muerdo las ganas de incumplir mis propias reglas y recurrir a las palabras de los sabios del pasado, al oráculo de los arcanos negros. Me digo que ya es hora de hacer los cambios que me dicte el corazón incluso en el terreno donde el rey es la mente. Romper con mis reglas, dejar de pensar y empezar a vivir, aprender de los errores y de los aciertos. Aprender de las ganas que se acumulan en la piel, en los labios, en las entrañas.
Me hubiera gustado hoy hablar de amor, de pasiones inconclusas, incompletas por culpa de incordios con patas… Pero un miedo respetuoso me impide enfrentarme a esos ojos que yo deseaba que me vieran desnuda, a esa boca sonriente que yo necesitaba que le hablara despacio a mi cuerpo, recorriéndolo, a esas preciosas manos que quería que se multiplicaran en mi piel hasta hacerme sentir pequeña, frágil.
Necesito el infinito del océano o del horizonte eterno para no ahogarme en tantos sueños que no llegan a hacerse realidad.
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A finales de julio caminar por la calle a las dos de la tarde aunque corra la brisa transforma, y a veces, trastorna.
A mí se me barniza la piel de sudor, se me carda el pelo y termino recogiéndolo en una maraña de rizos con más pinta de nido que de moño. El calor no me obliga a disminuir la velocidad de mi trote así que acabo con la boca entreabierta como un gorrioncito suplicando aire.
Los norteños fruncen el ceño, rojos como sandías, y nos miran desconfiados a los morenos que somos capaces de desfilar bajo el sol inmisericorde. Resuenan lentamente en el asfalto abrasador los versos de Manuel Machado que recitan mis pisadas: “Yo, soy como las gentes que a mi tierra vinieron / -soy de la raza mora, vieja amiga del Sol-” y levanto la cabeza con orgullo de que galope en mis venas una sangre superior, fruto de años, de siglos de mestizaje.
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Y bueno, le llegó el turno a lo que yo escribí…
Inmaculada Ortega Caldito
toledo

Hace unos cuantos años, paseé volando las calles de toledo, como las brujas… volando porque íbamos todos un poco pasado de “mani” también conocida como “maríajuana”… No recuerdo los detalles, recuerdo los olores, el tacto del viento, la sensación del peso de los años de historia, las calles como soñadas… como si aún hubiera ladrones colgados muertos de las murallas… vimos al rey (jajaja) vimos dragones y mazmorras…
Proximamente iré con mis niñas, a conocerlo sobria de cannabis, pero ebria de amor y cerveza…
Si alguien…
Si alguien conoce el modo de rebelarme contra mi cuerpo que me lo diga… No soporto que me traicione así, porque cada vez que pienso en él, casi antes de que imagine su tacto sobre mi piel, mi cuerpo lo adivina, lo intuye y se prepara erizándose, licuándose. Siento el calor deslizarse por mi interior, y cuando estoy tan cerca de él que lo huelo, lo rozo y lo beso es aún peor porque este tonto corazón mío se pone a latir como si quisiese crear la percusión de la banda sonora de esta historia en la que mi mente no quiere confiar. ¿Cómo confiar si sus palabras se deslizan oscuras flotando en la luz de sus ojos? Cuando los miro todo mi ser entiende el idioma de mi alma, pero cuando oigo su boca que habla de espera, niebla, duda y desconcierto, mi mente quiere volver a tener poder sobre mi cuerpo y ordenarle a mi corazón que lo olvide, que no recuerde más sus labios, su voz, sus ojos y el calor de su mirada en mi carne. Pero su nombre me persigue y mi corazón se ríe con carcajadas húmedas y cálidas que bajan hasta mis piernas haciéndolas temblar. Las duchas de agua fría no vale, el agua se evapora antes de tocarme; no sirve de nada acunarme con caricias porque solo las suyas podrían saciarme, pero él camina a oscuras, todavía no sabe quién es y no quiere arriesgarse a descubrir que está en mí lo que busca…
He pensado en desintegrar esta Sociedad Limitada formada por mi corazón, mi cuerpo y mi mente, aunque también podría iluminar con fluorescentes, reflectantes, antinieblas y letreros el camino que ha de unirnos.
una reconquista
(…) Me he permitido el lujo de publicar algo que escribí hace años sobre una noche que compartimos las dos en el recinto hípico (…)
“Cuando escribo me acuerdo de ti, porque me entallé el dedo índice con la puerta de tu coche. Cuando pasa el tiempo la memoria me trae el brillo de tu calva, porque la estaba buscando cuando me caí, clavándome el reloj en la mano, raspándome la muñeca. Sólo el dolor y la tirantez de la herida que me hice en la rodilla me trae una amplia sonrisa, y es que recuerdo que cuando me alejaba de ti, después de encontrarnos, tú también te caíste, junto al contenedor…
Lo malo de volver a verte es que tardo millones de recuerdos en olvidarte.”
o luar (la luz de la luna)
¿Qué sería de la Luna sin el Sol que la baña de
luz…?
…
Así estoy yo, menguante, porque no siento tu
calor, solo tu distancia. Confío en que pronto
volverás a inundarme con tu mirada, pero después tu
olvido me encogerá de nuevo este amor sin más
estrellas que lo iluminen que las de las profundidades
de tus ojos.
Mi tita Lala dice que al principio de los tiempos solo existía un punto en la nada. Ese punto estaba formado por toda la materia y toda la energía existente. Un día, ese punto, que era Dios, reventó de amor y dispersó toda la materia y toda la energía formando el Universo, con sus galaxias, sus estrellas y sus planetas. Así que Dios es las estrellas y los planetas y todo lo que los forman, y todos formamos parte de él: Somos como atomitos o celulitas suyas, todos somos Dios porque lo formamos y venimos de Él. Mi tita Lala también dice que el mismo amor que lo hizo estallar y expandirse un día lo hará concentrarse y unirse, así que en algún momento volveremos a estar todos juntitos en ese punto de materia y energía que es Dios; yo digo que a lo mejor de tanto amor vuelve a explotar, y así nos pasaremos toda la vida, como las olas que se acercan y se alejan del fondo del mar.
No logro acostumbrarme a este amor que se expande cálido y palpitante por mi interior. Ya no lo observo ni lo analizo, lo dejo extenderse sin cuestionarme su futuro, como se deja crecer a las amapolas o a las jaras en el campo, como se deja a las estrellas flotar en el cielo.
JARAS
-Tita Lala, mira que flor más bonita…
-Sí, se llama jara
-¿Y por qué está tan arrugadita?
-… Verás, realmente no es una flor…
-¡Ah, no?
-No, son las faldas de las hadas, que después de lavarlas las tienden al sol y están arrugaditas porque todavía no las han planchado.
-¿Entonces hay hadas por aquí?
- Claro, pero les gusta jugar al escondite con los seres humanos, y son muy buenas… Va a ser difícil que veamos alguna…
-¿Entonces nos ven ahora?
-Claro, ¿no las oyes reírse?
Solo los niños suicidas que sobrevivieron pueden creer en sueños como este de tiempos remotos y castillos lejanos, de besos tiernos y brujas sanguinarias…
-Recuérdame o te olvidaré- le susurró con su último aliento. Y entonces ella supo que ni su sabiduría ni su poder valían de nada, porque aunque su corazón no se había roto se había quedado resguardado entre los huesos de su amante, que moría.
Desde aquella despedida, en cada nueva vida, ella nacía con la necesidad urgente de buscar y recordar aquella mirada clara y aquellos besos de sangre…
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Por allá por el año 2006, me parece una eternidad, hice un blog para el grupito de la facultad, cada uno friki a su manera… no me acordaba de él…
El otro día hice un comentario en un blog que tenía una entrada sobre el apellido de mi abuela materna… y extrañamente estaba registrada… Hoy al mirar mi correo veo que alguien ha agregado un comentario a ese blog… Lo he estado mirando y hay cosas que me traen muy buenos recuerdos… Algunas las publiqué yo, otras mi amiga Rocío. Me da pena que se pierdan, porque pienso eliminar el blog, así que con el permiso del señor Goti, las voy a ir poniendo aquí :)
Rocío Rodríguez Aparicio
Ese color sonrojado que tenemos en los mofletes cuando éramos niños; ese color que nos sale algunos días después de ducharnos en la cara, nos miramos al espejo y por dentro pensamos:ojalá estuviera así de guapa siempre;ese color asfixiante de la borrachera que nos encanta cuando nos vemos de reojo en los espejos de los servicios, si tenemos la suerte de mear en ellos;ese color rojo y dorado que se nos queda en la cara después de haber pasado un largo día de piscina; ése es el color que quiero que tengas cada vez que me mires.
¿qué voy a hacer yo cuando ya nadie sueñe conmigo?,cuando nadie me diga el color de mi pelo,de mis ojos, de mi piel, el sabor de mis dedos,cuando nadie me huela en silencio,¿que haré yo cuando nadie grite mi nombre?, cuando nadie me susurre, que haré cuando no quieran besarme,cuando nadie tenga mi sabor, ¿qué voy a hacer yo?¿qué haré en el olvido?,¿estarás?,cada noche será un gran trago largo de vino de sangre,sin sudor, sin lamentos, sin mí, sin salivas, sin nada.¿qué haré yo cuando no escuche ninguna canción? mis venas se quedarán paradas y el corazón seco, mis ojos se apagarán y guardarán todas las lágrimas.¿qué voy a hacer yo cuando ya nadie sueñe conmigo?..tendré que buscarte en mis sueños.
¿qué es para mí el verano?
Levantarme sin tener que ponerme ropa, ducharme sin pasar frío y apretando el grifo azul, andar descalza por cualquier parte, usar abanicos con fuerza, fregar platos sin mojarte las mangas y andar por charcos sin calarte los pantalones, reírte matando mosquitos a la orilla del césped, sudar más haciendo el amor, cantar con más ganas y más fuerte, saltar en conciertos irrepetibles, dorar mi piel hasta septiembre,,aprovechar la siesta hasta la cena, sentir el aire acondicionado de los bancos, de los coches, de los bares..,volver a ver a viejos amigos, usar chanclas de colores, andar despeinada, leer los libros que me propuse en invierno, desayunar con hambre y beber con sed, olvidarme de la alergia, escribir en cualquier parte, echar de menos el fútbol, hacer canciones nuevas, vivir libre sin ropa, sin sujetadores, viajar un poco más, usar el móvil 25 horas, sentir que el día es la madrugada, emocionarme porque abren terrazas, recordar el tacto y el aroma de la arena,…volverte a ver, sentirte, bañarme en ti desesperada, saboreando tu sal como si fuera la primera vez, sin miedo a morirme de sed.
Boca abajo con los dientes rotos,
sin sonrisa, sin moverme,
como una presa asustadizada
sabiendo que va a morir.
Ya no lloro, lo asumí.
Serenamente espero el disparo
que mate de una vez por todas
el movimiento de mis labios:
como un guerrero que se rinde en la batalla.
Cada vez que lloro es porque me gustaría que estuviera alguien a mi lado para que me abrazara, y me besara, y me dijera lo mucho que me ama, que daría todo por mí y que se muere por la cara que pongo al llorar. No suelo llorar por cosas tristes, sino por cosas imposibles. Por ejemplo, algo imposible es dejar de pensar en ti cada día. Algo imposible es encontrarte. Por eso lloro y lloro. Me veo atrapada, y tú, sin saberlo, buscándome también. Dos locos buscándose que jamás se mirarán. Estás ahí, te siento, pero nunca lograremos sentir nuestros pulsos, jamás rozará tu mano mi piel aunque mi piel sienta tu mano, jamás dejaré de llorar por ti, porque no existes, porque eres imposible.
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Hubo un tiempo en el que desaprendí a llorar. Fue después de la despedida más dolorosa, por el absurdo sin sentido en el que se vio envuelta. A una de mis hermanas le dio por desaprender a reír. A mí se me secaron las lágrimas y a ella las sonrisas. Nos vimos empapadas, desde lugares opuestos, de la misma melancolía y mirada de viejo desesperanzado. Ella que era la muñequita alegre se tornó silenciosa, yo que era la muñequita tenebrosa me volví aséptica.
Pero aprendimos a curarnos, primero de forma sutil, tímida y por último una noche de verano de 1997 ella rompió a reír y yo a llorar. De felicidad las dos, obvio, de tranquilidad y esperanza porque floreció un clavel en mis manos, metáfora para ella, realidad para mí. Descubrimos que las despedidas no existen, que solo hay que esperar el momento del reencuentro. Cuando entre las personas existe un amor profundo, admiración verdadera y empatía, ni si quiera la muerte es capaz de romper ese vínculo. Es una verdad que intuíamos, que nos habían contado, pero aquella noche la sentimos desde nuestra piel hasta las entrañas de nuestra alma.
Y de vez en cuando, las fronteras de la vida abren sus puertas y se pasean nuestros seres amados para echar un vistazo a la vida que quedaron en el mundo. Y nos besan y nos hablan, pero con besos sin tacto y con un lenguaje sin palabras, puro sentimiento, pura esencia… Llamadme platónica, pero existe una realidad sin forma, si sois capaces de aprehenderla seréis capaces de comunicaros con los muertos.
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