Si escarbo en los recuerdos puedo llegar a uno en el que aún no me dabas miedo. Eras el hombre que vivía en casa, aquél que pasaba poco tiempo con nosotras y que había que intentar no disgustar. Tengo una imagen, que he guardado mucho, que no he querido manosear ni gastar.
Una imagen: los dos solos en el portal de casa, bajando a la calle. Tú estabas contento, no sé adónde íbamos. Querías jugar conmigo y echaste a correr. Al principio, mientras te seguía te admiré tanto… corrías tan rápido… nunca podría alcanzarte… y de repente, esa certeza me hizo daño: jamás estarías a mi lado, junto a mí, por mucho que corriera nunca estaría a tu altura. Puede que fuera un presagio, una paramnesia inversa. Una parte de mí supo desde entonces que tú y yo jamás podríamos compartir vuelo, sueños, vida.


















Entradas (RSS)
14 Marzo 2008 a las 8:14 pm
Te repites, bonita.
16 Marzo 2008 a las 10:42 pm
¿aquí? a ver si es que me lees mucho :P XDD