Hace poco hablaba de la edición en MP3 del nuevo disco de Radiohead, que yo creía que no se editaba a través de una discografíca porque no era exactamente un nuevo disco de estudio. Escuché hace poco en las noticias que el disco había recaudado la friolera de nueve millones de dólares -pese a que la banda cobraba sólo la voluntad-, lo que hace presagiar una importante disminución del papel protagonista que las discográficas juegan en la industria de la música, en favor de Internet, que será la herramienta principal de distribución musical y que permitirá al usuario escoger lo que se adecúa más a sus gustos. Parece, además, que el abaratamiento de las copias -que no termina de poner fin a las copias piratas- es una buena manera de subir los ingresos. Parece que, finalmente, Internet y las descargas están recostruyendo la industria musical, para nada acabando con ella, como presagiaban los muñecos del Monopoly.



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