Archivo de la Categoría “Vida cotidiana”
Caso 1
Voy al banco. Me he enterado que en la entidad con la que trabajo hay una promoción por la que si domicilias tu nómina te regalan un viaje, sin condiciones de permanencia. Como la tengo domiciliada desde hace dos meses quiero acogerme a dicha promoción. Llamo por teléfono a atención al cliente y me dicen que sÃ, que me pase por una sucursal y me lo tramitan. Son las 13.40h, el banco cierra a las 14.15. Desde que trabajo atendiendo al público soy muy consciente de lo que jode que te vengan clientes a última hora, por lo que ni me duché ni nada saliendo de casa escopeteado para no fastidiar al personal. Llego a la oficina y estaban todos los empleados sin hacer nada, hablando entre sÃ, la directora estaba sentada en una mesa de información despachando probablemente sobre su nuevo novio con la que deberÃa encargarse de la atención personalizada. Me pongo delante de ellas, con los brazos cruzados, pero sonriendo, no tenÃa ninguna prisa asà que tampoco querÃa generársela a ellas. Se levanta la directora y la verdad es que me puso mala cara, en plan “qué querrá este jodÃo niñato que me está fastidiando enterarme de los cotilleos de la puri”. Tomo asiento, le digo lo de la promoción y me dice que eso he de hacerlo en mi sucursal. “Mi sucursal está en Granada” le explico. Ella responde “¡Uy! Es que de todas formas esa promoción, ya se ha terminado” -Me acaban de decir en atención al cliente que sigue vigente, y que me pasara por aquÃ… -Pues, no sé, esa promoción se ha terminado, de hecho hemos quitado todos los carteles promocionales y todo… Llámate a tu sucursal y que te digan, además, en caso de tramitártelo, son ellos los que deben hacerlo…
Todo eso me lo dijo con el tono de “no tengo ganas de trabajar media hora antes de que acabe mi jornada”. Es un tono que me conozco porque he visto a bastantes compañeros en estos dos meses usarlo, diciendo que no tenemos cosas que sà que tenemos, o que por averÃa informática no podemos tramitar gestiones que sà que tramitamos. Yo incluso lo uso de vez en cuando, aunque no por esas razones, sino cuando no sé tramitar alguna de las cientos de gestiones que se realizan en mi tienda y que aún no me han enseñado a realizar.
PodrÃa haberle insistido, podrÃa haber llamado desde allà a atención al cliente donde le habrÃan dicho a esa señorita que hiciera el favor de tramitármelo y se dejara de tonterÃas. Pero pasé, pasé porque esa mujer no tenÃa ganas de trabajar. Le pedà el teléfono de mi oficina de Granada y me marché a la otra sucursal que hay cerca de mi casa. Nada más entrar estaba la publicidad de la promoción, sonreà y cogà un folleto de la misma. Me senté en atención personalizada y me atendió una amable chica, probablemente colombiana. Me pidió el DNI, llamó a mi banco en Granada y me lo tramitó, sin más. Hace un par de meses, una chica venezolana pero con nacionalidad española, me dijo que los españoles nos quejábamos de vicio, que no nos gustaba trabajar…
Caso 2
Por la tarde tuve que ir a trabajar a la tienda. Tengo un compañero que es bastante grande, gordo, con barba, un poco gruñón. Tiene buen corazón, siempre me ha ayudado en todo lo que ha podido, te puedes reÃr con él y demás si le coges el punto, pero su trato con los clientes a veces es un tanto… incómodo. Incómodo para mà digo, que tengo que estar al lado representando los colores de la misma compañÃa. Cerrábamos a las nueve y a eso de las ocho y cuarto entró una pareja que querÃa comprar un producto que lleva un trámite relativamente largo. Les estuvo atendiendo mi compañero, pero como necesitaban una documentación que allà no tenÃan, quedaron en venir un poco más tarde. Él se marchaba antes, se suponÃa que a y media, y me advirtió “estos dos van a venirte a tocar los huevos justo antes de cerrar”. La pareja apareció a menos veinte y por circunstancias mi compañero aún no se habÃa ido. Les pidió la documentación y les dijo que él se lo tramitaba ahora, pero que el proceso tardaba 24h, que hasta el dÃa siguiente no podÃan recoger su producto. La chica de la pareja se indignó, porque eso no se lo habÃa advertido antes y habÃan tenido que perder media hora en ir y volver para la documentación y al dÃa siguiente se iban de vacaciones y necesitaban ese producto ya. Mi compañero siguió en sus trece, diciendo que eso era asà y asà era, encima acompañado de su tono de voz que es un tanto “gritón”. Yo observaba la escena tras el mostrador tratando de posicionarme de manera neutra, pero me estaba cagando en mi compañero, era mentira, podrÃamos haberle hecho todo sobre la marcha, que la chica se hubiera llevado su mercancÃa, él haber cobrado ocho euros de comisión y sÃ, nos habrÃamos ido a casa cinco minutos más tarde de lo normal, pero te jodes y es lo que toca cuando atiendes cara al público.
La pareja salió de la tienda diciendo que vaya puta mierda de atención al cliente y a mi compañero no se le ocurrió otra cosa que contestarle… la chica se volvió y dijo “ahora te vas a cagar, dame una hoja de reclamaciones”. Mi compañero la sacó, lentamente, sin inmutarse, en nuestras tiendas están bastante acostumbrados a tener que sacarlas, no nos preocupa demasiado, aunque si fueran a hacer una reclamación directamente contra mi atención, yo si me preocuparÃa… Mi compañero rellenó la hoja y se la ofreció a la chica para que la rellenera, pero claro, la chica tenÃa prisa y le dijo que no, que se la diera sellada que ella ya la rellenarÃa, mi compañero se negó porque entonces no podrÃa poner él alegaciones. La chica ya montó en colera, la verdad que tampoco era todo aquello para tanto, pero se puso nerviosa en demasÃa, y oye, cada cual es libre de alterarse lo que le de la gana. Le dijo que trabajaba en el ayuntamiento (a todas luces era mentira), que ese no era el procedimiento y salió de la tienda diciendo que se iba a cagar, que iba a traer a la policÃa. Mi compañero y yo estábamos convencidos de que no lo harÃa, pero ante la duda, ya nos tocó quedarnos con la verja subida hasta las nueve en punto, cuando la solemos bajar un poco antes. Y no me atrevà a decÃrselo, pero ¿no habrÃa sido más fácil haber hecho las cosas bien desde un principio y que se hubieran ido contentos y nosotros simplemente haciendo aquello por lo que nos pagan? Ojalá se hubiera ido a y media como le correspondÃa, ojalá me hubiera quedado yo sólo en la tienda y pudiera haberle hecho la gestión. Odio el corporativismo, en ese momento si hubiera podido es que hasta habrÃa ayudado a la chica a rellenar la hoja de reclamación. Odio no poder asentir con la cabeza a alguien que tiene razón cuando la atienden mal, simplemente porque estoy tras el mismo mostrador.
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It´s A Small World After All se titula la canción que cantan los pequeños muñecos que hay en cualquier parque temático de Disney, en una atracción que recuerdo con mucho cariño de mi primera visita a Disneyland Paris con unos ocho añitos. Con esa edad, aparte de montarme en esa barca que te paseaba por todas las naciones del mundo con una canción que incita al buen rollo mundial, televisivamente hablando era un fan del Club Disney, supongo que como casi todos mis contemporáneos.
Lo que ya no sé si compartÃa mi generación o solo era yo que desde siempre he sido un pervertido era mi gran atracción por las sucesivas presentadoras de ese programa. Ahora mismo no recuerdo el programa en sà apenas, más que unos fragmentos del TÃo Gilito huyendo con sus sobrinos cargados de bolsas de dinero. Lo que si recuerdo son las caras de dichas presentadoras. Ahora me gustará Scarlett Johansson  pero entonces era la prima de Emilio Aragón (¿Mónica?) y compañÃa las que me hacÃan estar pegados a la pantalla.
La experiencia me ha hecho creer desde hace bastante tiempo que el mundo es un pañuelo, pero esta semana tras haber conocido a una presentadora del Club Disney he reflexionado más de lo normal sobre ello. Esta presentadora es muy joven y ya ni siquiera trabaja ahÃ. Lo presentó cuando yo ya perdà el interés incluso por la televisión. Habrá sido el mito erótico de generaciones más recientes que la mÃa, aunque en el fondo sà que me atrae… supongo que un cargo como el de “Presentadora de Club Disney” lleva consigo un morbo especial. Supongo que será el subsconsciente cargado de extraños deseos pseudo-pedófilos, porque aunque esta chica es mayor de edad… es que joder, la verdad que la palabra Disney aparte de ternura, ¡lleva implÃcito cierto morbo si se la adjuntas a cualquier mujer!
Y la conocà sin más, he estado con ella una semana entera de vacaciones simplemente porque hace poco conoció a un amigo mÃo en un gimnasio. Existe una teorÃa en sociologÃa que mantiene que todos los seres humanos estamos relacionados entre sà por no más de 6 personas de por medio. Es decir, que yo conozco a alguien, que conoce a alguien, que conoce a alguien (como máximo hasta 6 veces) que conocerÃa al dueño de una tienda de buceo de Australia. O a un recolector de arroz de China. O a un alto directivo de Wall Street. Recientemente Microsoft dice haber demostrado dicha teorÃa vÃa Messenger, aunque me de qué pensar el hecho de qué información confidencial han podido utilizar para hacerlo, voy a centrarme en el tema de los Seis Grados de Separación. Os voy a poner un ejemplo real con famosos que yo creo que es más ilustrativo: Yo conozco a una persona famosa que sale prácticamente todos los dÃas en televisión. Por su trabajo esa persona conoce a periodistas “del corazón”. Algún periodista de esos conoce seguro a Penélope Cruz. Penélope Cruz ha trabajado recientemente en la pelÃcula que Woody Allen rodó en España con Scarlett Johansson. ¡Luego para mà la teorÃa se cumple con mi mito erótico!
Os podrÃa poner ejemplos de esos a patadas, o si no, ¿a quién no le ha pasado eso de “ah, que conoces a fulanito, el panadero del pueblo de mi primo de Minnesota”? También es verdad que no todo el mundo estamos igual de relacionados, yo me considero una persona que quizá esté mejor relacionada que la media. Ojo, no os confundáis con el ejemplo porque con mejor relacionado no quiero decir que conozco más gente del famoseo, ni que tenga más dinero ni nada asÃ. Todo lo contrario, quiero decir que conozco un mayor número de gente que abarca un mayor espectro del abanico de la vida, lo cual me ha sacado de problemas muchas veces o me ha otorgado beneficios otras tantas.
En definitiva, el problema para conocer a ese cantante de moda que te gusta no es que sea imposible que llegues a él, es que hay que saber buscar el camino para llegar hasta a él. Cambia lo de cantante por cualquier persona que necesites conocer y entenderás un poco mejor lo que quiero decir. Lo que hay que hacer es saber relacionarse, es saber mantener las relaciones y saber utilizarlas solo en el momento en que haga falta. Leyendo sobre este tema he visto como un reportaje de la BBC profundizaba en que una de las bases para que esta teorÃa pudiera demostrarse a nivel práctico, era que habÃa que incentivar a los individuos y que cuanto mayor era el incentivo, más fácil era de demostrar. Por ejemplo, yo nunca en la vida me pondré en contacto con Woody Allen, aún siendo ya consciente de que estoy a unos 3 ó 4 grados de él, porque aunque lo admire como director, ¿qué voy a hacer? ¿darle una palmadita en la espalda? Pero sin embargo, ¿y si este señor tuviera una fundación que lucha contra una enfermedad que tuviera mi hijo y fuera la única forma de salvarlo?, ¿serÃa capaz de ponerme en contacto con él? Yo estoy seguro de que sÃ, el problema en la vida es que muchas veces el bosque nos impide ver el árbol, nos impide ver a aquél que nos podrÃa ayudar, o simplemente nos parece un esfuerzo mantener relaciones que creemos inútiles. Somos asà de egoÃstas, las relaciones siempre se mantienen por interés, algunos más éticos tipo de nivel afectivo y otras menos aceptadas socialmente, como las que se mantienen por razones económicas.
Yo nunca he borrado un contacto de mi agenda por muy antiguo que sea o por mucho que haga que no hablo con esa persona. Nunca sabes cuando necesitarás su ayuda, es más, nunca sabes cuando la podrá necesitar él de ti. Y tú, ¿a cuantos grados estás de m�
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“¿Cómo ha dado la vuelta?” Esa frase que era la segunda vez que repetÃa porque la primera estaba con Mr Brightside a todo volumen sonando en mi Ipod, me dejó descolocado. Yo estaba sentado en el metro y el autor de la pregunta, con la camisa a medio abrir y sin peinar enfrente de mÃ. No contesté, puse cara de perplejidad mientras pensaba “¿Qué o quién cojones ha dado la vuelta?”.
“¿Cómo ha dado la vuelta?” Volvió a preguntar. Al ver que no respondÃa el hombre de mediana edad insistió. “SÃ, el metro, que ha dado la vuelta”. El metro no habÃa dado la vuelta en ningún momento, pero pensé que se habÃa montado antes que yo y como a veces suele pasar, el convoy se pasa la parada por unos metros y el conductor da marcha atrás hasta ponerse en el sitio correcto. Me salió la vena ingenieril y estuve a punto de explicarle el complejo sistema que tiene el motor del tren que le perimite realizar dicha maniobra cuando de pronto entendà todo.
Actualmente hay un tramo de la lÃnea 1 de metro en obras, por lo que el tren al llegar a una determinada estación, actúa como si fuera el fin de la lÃnea, cambia de vÃa y vuelve a empezar. El señor de aspecto desaliñado no sabrÃa esta incidencia y al llegar a la última parada con servicio nadie le avisó de que tenÃa que bajarse, por lo que empezó a realizar el mismo recorrido que habÃa hecho pero al revés. Al darse cuenta trató de preguntarme, pero como ya habÃa pasado bastantes paradas desde el corte, el pobre hombre decidió volverse a casa. Al terminar todo este razonamiento le contesté con un escueto “es que la lÃnea está en obras”, pero ¿a que es curioso como con saber solamente el final de una historia, somos capaces de saber también el principio?
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El pies, el desnudo hasta que me siento
Como un olor prefecto ni el la basura.
El pies sirve para andar.
Hay cosas tan curiosas que pies
Donde sale el las uñas
Las uñas son misterioso.
Nadie sabe de que se trata ese paisaje del pies,
Se llama el mundo pies.
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La semana pasada escuché en la radio la siguiente noticia. Un discapacitado visual, murciano para más señas, inventó un calzoncillo antiladillas. Me imagino a esta persona explicando a su hermana las caracterÃsticas de este curioso invento, que se basa en romper un calzoncillo por un reducido (o no) agujero e insertarle un preservativo.
Y esto me hizo recordar una poesÃa que un discapacitado auditivo, con mucho mundo interior, le dedicó hace unos años a una querida amiga. Ahora dice que quiere embarcarse en la aventura de escribir una novela, aunque él describe este acto como el de “inventar una imaginación de libro”. La poesÃa ya la habéis leÃdo…Â
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Introducir votos en la urna equivocada, meter el DNI en el sobre con los candidatos y este a la urna y tener que esperar a que se termine el recuento de votos (siendo el suyo nulo, porque tiene un desanonimizador junto a él), ancianos que votan por correo y mueren antes de los comicios… (que por cierto, yo creÃa que se anulaba su voto si era detectada dicha anomalÃa por los miembros de la mesa, pero por lo que leo, parece ser que no)
Cada cita electoral escuchamos cientos de anécdotas de este tipo en los medios. Y aunque me haya parecido sangrante el hecho de que la mujer del Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, haya acudido a las urnas sin DNI (de hecho ya me parece preocupante que salga de casa sin él), yo hoy me quedo con una en particular. En este blog su autor hace unos dÃas se ‘quejaba’ (cariñosamente), citando también a algunos articulistas, de la poca importancia que la juventud da (damos) a los actos democráticos como el de hoy… especialmente hace referencia a lo impensable que habrÃa sido ir en el 77 a votar sin haber dormido la noche anterior. Pues bien, anoche se celebró una gran fiesta de disfraces en el Colegio Mayor Chaminade de Madrid. Sobra decir las ingentes cantidades de alcohol que corren por una fiesta universitaria de este tipo (especialmente si hablamos del chami). Esta mañana, dos invitadas a esa fiesta, tras toda una noche que imagino (por conocidas) de baile, ligoteo y copas, al ir a desayunar a la calle, seguro que aún bajo los efectos del alcohol, se cruzaron en el cercano colegio “Señora del Buen Suceso” que hace las veces de colegio electoral, con el actual Presidente del Gobierno. La nube de cámaras se centró en ellas, que botando (y no votando, dado que están empadronadas en sus respectivas casas parentales), vestidas medio en pijama y con el rimmel emborronándoles los ojos, las ha difundido a nivel nacional calificándolas en algunos medios (TVE) como ‘las animadas de la jornada electoral’.
No nos tomaremos en serio los comicios (algunos sÃ), pero desde luego, los jóvenes, y más teniendo en cuenta que hace 50 años algo asà no se podrÃa haber celebrado, somos los que mejor defendemos el tan manido ‘la fiesta de la democracia’.
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Necesitaba un libro técnico muy concreto, de esos que no están en las estanterÃas de las grandes librerÃas. Y aparecà allÃ, en mitad de un castizo barrio de Madrid, con calles cuyos nombres te hacÃan sonreÃr. Con la pequeña iglesia enfrente de la tienda de ultramarinos que aún no habÃa comprado ningún chino. Era una pequeña librerÃa, pero ya sabÃa de antemano que tenÃan mi libro. La dependienta, amable, tardó bastante tiempo en buscármelo, porque además de ser un libro desconocido, apenas mide lo que un programa de semana santa y no llega a las cien páginas.
Mientras subÃa y bajaba con ayuda de una escalera por los estantes, me dio tiempo a observar minuciosamente el local. Vi la hoja de petición de firmas que tenÃan sobre el mostrador para salvar el Kiosco de la Mari, que el ayuntamiento habÃa quitado semanas antes, sin previo aviso, del pequeño parque que observé antes de entrar, separando la iglesia de la tienda de ultramarinos. Vi entrar a una castiza señora madrileña acompañada de otra joven colombiana, mientras hablaban sobre cómo les iban a su respectivos nieto e hijo en el colegio (que está al lado de la iglesia). Esperaron pacientemente para hacer unas fotocopias mientras la dependienta revolvÃa literalmente media tienda para buscar mi manual técnico.
Vi entrar a… iba a poner cualquier eufemismo, pero llamemos las cosas por su nombre, a un borracho, pero borracho de los que duermen en parque y piden en la puerta de la iglesia, con una lata (reglamentaria) de Mahou de medio litro abierta. Al entrar las dos mujeres apretaron con fuerza sus bolsos. Y en el momento justo, en el que llevándose la mano al bolsillo, parecÃa que ese hombre eufemÃsticamente desaliñado, iba a pronunciar algo parecido a ‘la pasta o la vida’ mientras sacaba una navaja… Justo en ese momento, sacó unas monedas del bolsillo y dijo con voz temblorosa:
-Perdona, ¿tienes la Biblia?
-SÃ.
-Es que quiero el Nuevo Testamento.
-Sólo tengo ediciones en las que vienen los dos.
-Ya, ya entiendo. ¿Y cuanto cuestan? (Mirando la mano en donde resonaba la calderilla)
-Pues ahora te digo, que estoy atendiendo a este chico.
El borracho esperó paciéntemente, tambaleándose, pero paciéntemente, tras las dos mujeres. Minutos más tarde salà de la librerÃa, con mi pequeño libro. Él, supongo, saldrÃa poco después con su adquisición más valiosa de la semana.
Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
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Coincidiendo con el cambio de cuatrimestre universitario, me descargué de internet unos cuantos libros que me hacen falta para afrontar las nuevas asignaturas. En total alrededor de unas 2.400 páginas que le habrÃan hecho suicidarse a mi impresora antes de ni tan siquiera pulsar el botón de imprimir, por lo que llevé todos los pdf  en un pen-drive de mi compañera de piso (este dato ese importante a la postre) a una copisterÃa que hay en el barrio, aunque en realidad está, si este término se puede usar para referirse a un barrio, en la periferia del barrio.
Yo tenÃa ya hecho un cálculo de sobre cuanto me podrÃa salir la broma, en base a un coste de impresión de 3 céntimos por folio… pero la amable mujer que lleva la copisterÃa me pilló en un momento en el que tenÃa prisa, de camino a entrenar, y me dijo 5 céntimos lo cual yo acepté porque 3 céntimos de euro son 5 pesetas… ¡maldita mente distraÃda!. En fin, luego me he enterado que en realidad para ser Madrid no es un precio tan caro. La mujer no me pidió nada a cambio, ninguna señal ni nada asÃ, tan solo se quedó con el pen-drive (aunque en el momento no entendà por qué no podÃa copiarse los archivos a su disco duro sin más).
Ha tardado unos 3 dÃas laborables en imprimirme todo. Ella me iba llamando al móvil desde que tenÃa un libro completo, yo iba a recogerlo, le decÃa que si le pagaba algo y ya ella me decÃa que no. Pero claro, la tentación vino cuando solo quedaba un libro por imprimir…  ¿Y si no voy a buscarlo? Al fin y al cabo ella solo tiene de mi un número de teléfono y un pen-drive de 512 mb de mi compañera de piso… y yo estimaba que tendrÃa que pagarle unos 120 euros, que para un estudiante como yo, son muchos euros. E imprimir el libro que me faltaba no me hubiera costado más de 15 euros en otro lado. Y a mi compañera de piso le hubiera comprado otro pen-drive de muchos más megas por unos pocos euros más…
Bien, no caà en la tentación del crimen perfecto (porque en realidad, era un crimen perfecto) y recogà el último libro, pagué mis deudas con un margen de error de solamente medio euro sobre mis cálculos y la señora me justificó sus tarifas comparándomelas con la de otras tiendas de fotocopias. Pero en realidad, yo ya habÃa robado esos libros, estaba violando los derechos de autor al fotocopiarlos en vez de comprarlos. Y ella era cómplice. Entonces, puestos a delinquir, ¿por qué no rematé mi delito? ¿Qué es lo que nos impulsa a no robar? ¿Las leyes? ¿La conciencia? ¿O en este caso no fue más que el sentimiento de cercanÃa? ¿El sentimiento de barrio?
O tal vez sea la cuantÃa… si en las mismas circunstancias te dicen que puedes robar de un banco 2 millones de euros, probablemente los robarÃas. Sabiendo que vas a quedar totalmente impune. Aunque ahà también influye supongo el sentimiento de cercanÃa… tal vez al joyero que tienes debajo de casa, no se te ocurrirÃa robarle 2 millones de euros.
¿Qué opináis? ¿Debà robar el dinero de las fotocopias? ¿RobarÃais a un banco aprovechándoos de un error de seguridad? ¿Si el cajero de tu sucursal te da 600 euros en vez de los 60 que pediste se lo dirÃas a la oficina? Me parece, que debo apostar a que no… luego… todo trata sobre si las relaciones son personales o impersonales.
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Ayer, durante una conversación de esas intrascendentes que se tienen por internet, |