Triste es pedir…
Escrito por: Sebas L. en Bisturí eléctrico, Emociones, Pensamientos rápidospero más triste es robar.
Si me describiera una persona que no me conoce hace más de un par de meses o que nuestra relación se haya ceñido tan sólo a situaciones “muy públicas”, quiero decir, sentarse conmigo de vez en cuando en clase, ser cliente habitual mío, etc. una de las frases que utilizaría para describirme sería “es una persona muy políticamente correcta”. Y es verdad, siempre que estoy con algún desconocido o con alguna persona de “rango mayor” lo soy. Explico lo de rango mayor… de siempre lo he hecho, inconscientemente pero lo he hecho… igual que los japoneses tienen su protocolo relacional y sus distintos saludos dependiendo de si eres pariente, compañero de trabajo, jefe y demás, yo nunca he sido capaz de tratar igual a alguien que considero “superior”, por muy próximo que sea. Me ocurre con tíos míos que han cuidado de mí toda la vida, con entrenadores de mi equipo con los que me voy de fiesta… puedo considerarlos amigos, puedo considerarlos familia, pero sigo siendo muy cauteloso con ellos. Si es que debería haber nacido en Japón, los ojos tan rasgados no me sentarían mal.
Hace unas semanas, cuando le dije a un buen amigo que me habían dicho en mi trabajo que era un gran profesional, éste se echó a reir. La gente que me conoce diría que soy políticamente incorrecto, que suelto muchas cosas que no debería decir, que hago preguntas demasiado indiscretas… el caso es que me las suelen responder. Nunca he sabido por qué, pero soy un tipo que suele insiprar confianza.
Soy géminis por lo que está claro que este tipo de doble cara me tendrá que acompañar siempre. Bueno, un momento, no sé qué cojones hago mencionando el horóscopo cuando nunca he creido en él. Da igual, lo dejaré escrito, queda bonita la frase. Bueno, continuo… Esta doble cara siempre me ha acompañado, pero lo que si es verdad es que incluso cuando soy irreverente y no lo parezco, soy extremadamente políticamente correcto, que no es más que decir aquello bíblico (ya estoy hablando otra vez de cosas en las que no creo) de “no hagas aquello que no te gustaría que te hicieran”.
No sé lo que es robar un beso, al menos no a alguien que me importe de verdad. Con una guiri borracha a las cuatro de la mañana con la que no he hablado, no tengo reparos para abalanzarme sobre ella. Antes de dar un beso siempre he presentado una especie de instancia que ha acabado firmándose con una mirada que decía en letra pequeña “por fin lo has hecho, pesado, pensé que no lo harías nunca”. Sé que el ir presentando instancias por el mundo me ha robado probar muchos labios en los que me habría encantado perderme. Pero es algo que no puedo evitar, en situaciones de ese tipo mi cabeza trabaja al doscientos por ciento de su capacidad, analizando cada pequeño detalle de la situación, cada gesto, cada palabra, cada mirada. Y siempre le doy mucha importancia al “no me gustaría que me lo hicieran a mí si no me gustara esa persona”. Sé que muchos de esos labios no se habrían retirado si lo hubiera intentado, pese a que meses después digan otra cosa distinta, el juego del amor es ese, pregonar a los cuatro vientos lo que tienes y ocultar lo más posible lo que deseabas pero no se cumplió. Sé que los labios que se hubieran retirado no le habrían dado tanta importancia a que yo lo hubiera intentado, solo alguna transtornada en su infancia habría tratado de cruzarme la cara o de retirarme la palabra. Pero este cristiano que no santifica las fiestas lo tiene como algo inevitable, intrínseco a su ser, supongo que esconderá una componente de miedo al rechazo que algún psicoterapeuta podría estar horas escudriñando en su consulta.
Nunca me he arrepentido de los besos instanciados, pero seguro que los besos que no di habrían sido mejores. Prometo que a partir de ahora los daré. Prometo que a partir de ahora os los daré. Prometo que a partir de ahora te los daré.














Entradas (RSS)
17 Agosto 2008 a las 1:00 pm
a mí me encanta robarlos a traición, si hace falta saltar, salto… pero me gustan más los que me arrebataron sin esperarlo ni remotamente
no lo pone en la biblia pero para el séptimo mandamiento hay una exención y es esta XD