“¿Cómo ha dado la vuelta?” Esa frase que era la segunda vez que repetía porque la primera estaba con Mr Brightside a todo volumen sonando en mi Ipod, me dejó descolocado. Yo estaba sentado en el metro y el autor de la pregunta, con la camisa a medio abrir y sin peinar enfrente de mí. No contesté, puse cara de perplejidad mientras pensaba “¿Qué o quién cojones ha dado la vuelta?”.
“¿Cómo ha dado la vuelta?” Volvió a preguntar. Al ver que no respondía el hombre de mediana edad insistió. “Sí, el metro, que ha dado la vuelta”. El metro no había dado la vuelta en ningún momento, pero pensé que se había montado antes que yo y como a veces suele pasar, el convoy se pasa la parada por unos metros y el conductor da marcha atrás hasta ponerse en el sitio correcto. Me salió la vena ingenieril y estuve a punto de explicarle el complejo sistema que tiene el motor del tren que le perimite realizar dicha maniobra cuando de pronto entendí todo.
Actualmente hay un tramo de la línea 1 de metro en obras, por lo que el tren al llegar a una determinada estación, actúa como si fuera el fin de la línea, cambia de vía y vuelve a empezar. El señor de aspecto desaliñado no sabría esta incidencia y al llegar a la última parada con servicio nadie le avisó de que tenía que bajarse, por lo que empezó a realizar el mismo recorrido que había hecho pero al revés. Al darse cuenta trató de preguntarme, pero como ya había pasado bastantes paradas desde el corte, el pobre hombre decidió volverse a casa. Al terminar todo este razonamiento le contesté con un escueto “es que la línea está en obras”, pero ¿a que es curioso como con saber solamente el final de una historia, somos capaces de saber también el principio?














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