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Martínez de la Rosa

? No, no veo la imagen de la Libertad en una furiosa bacante, recorriendo las calles con hachas y alaridos: la veo, la respeto, la adoro en la figura de una grave matrona, que no se humilla ante el Poder, que no se mancha con el desorden.?

Entre dos épocas literarias y artísticas, en uno de los períodos más turbulentos de la historia de España en el cual los cambios políticos y sociales eran el pan nuestro de cada día, se encuentra la figura de Don Francisco de Paula Martínez de la Rosa Berdejo-Gómez y Arroyo, representante por antonomasia del "justo medio". Hombre ecléctico donde los haya, participó en el mundo político del momento y en el literario sin que se pueda decidir en cuál de ellos alcanzó más logros. A pesar de que su talento literario ha sido puesto en cuestión en numerosas ocasiones, quizá con relativa cierta razón, no puede caber la menor duda de la importancia de este granadino que, tras el contacto con el neoclasicismo español y con el romanticismo inglés y luego francés, llegó a la culminación de su carrera literaria con dos obras, Abén Humeya y, especialmente, La conjuración de Venecia, la obra más conocida de este autor, en las que recurre a ese equilibrio, tan constante a lo largo de toda su vida, para mostrarnos el punto medio entre las dos corrientes opuestas: "Me siento poco inclinado a alistarme en las banderas de los clásicos o de los románticos… Tengo como cosa asentada que unos y otros llevan razón cuando censuran las exorbitancias y demasías del partido contrario, y, cabalmente incurren en el mismo defecto; así que tratan de ensalzar su mismo sistema." Ni neoclásico ni romántico (tampoco prerromántico) aunque su estética se acerca en más ocasiones a lo primero, introduce las ideas sensualistas, llena su filosofía de Condillac, y el drama histórico.

En el seno de una familia acomodada burguesa, nacerá don Francisco un 10 de Marzo de 1787 y bautizado en Santa María Magdalena a los dos días recibiendo los nombres de Francisco de Paula Jerónimo Melitón Manuel José Mª del Carmen. Pronto será considerado un niño prodigio ya que, tras estudiar en el Colegio de San Miguel, de ideas más innovadoras que el de Santiago y en el que no hacía falta la ?limpieza de sangre? para entrar, ingresó con doce años en la Facultad de Letras, se licenció en Artes, regentó la cátedra de Filosofía y se doctoró en Derecho Civil, obteniendo un año después, en 1805, por oposición, la cátedra de Filosofía Moral de la Universidad de Granada.

La política estará presente en toda su vida. Ésta se nos presenta en la Guerra de la Independencia en la que se alinea frente a los franceses como patriota liberal, miembro de la Sección que habría de estudiar los ?Medios de mejorar nuestra legislación, desterrando los abusos introducidos y facilitando su perfección?. Es elegido comisario de la Junta para la Salvación y Defensa de Granada, la cual le encomendó, entre otras misiones, junto con el capitán de fragata Juan Calwey, tratar con el gobernador inglés de Gibraltar para recabar auxilio material, consiguiendo, a pesar de las dificultades existentes, que se desembarcaran en Motril quinientos fusiles, otras quinientas bayonetas y cinco mil cartuchos, los cuales serían utilizados en la Batalla de Bailén. Al ser ocupada su ciudad se refugiará en Cádiz, en donde se encuentra con, entre otros, Alcalá Galiano, con Mora, etc., para luego exiliarse a Londres.

Esta estancia será muy importante en su formación (Sófocles, Horacio, Acacreonte, Alfieri y Voltaire siempre los tendrá en mente). Además de colaborar en El Español, de Blanco-White, se interesa mucho por la obra de Shakespeare <8considerado romántico por su estética) y por las representaciones que de ella se hacen, entrando en contacto con el Romanticismo, que se estaba desarrollando en Inglaterra (1800 – 1820) en aquellos momentos, y asimilando esas novedades sobre su formación ilustrada. No obstante no sólo es influido estética sino ideológicamente; quedará embelesado por la Constitución , el Parlamentarismo, y el Sistema Bicameral inglés y se definirá como liberal en un sentido plenamente político.

En 1812 regresa a Cádiz con grandes deseos reformadores y con el recuerdo de su gran amor, la actriz Agustina Torres. Aquí se reencontrará con Galiano, Quintana, etc., y estrenará una comedia neoclásica comprometida con el liberalismo, Lo que puede un empleo, y también La viuda de Padilla.

Si bien no pudo intervenir en la elaboración de la Constitución , al año siguiente, 1813, tras ser elegido en Abril diputado por Granada, se incorpora a las Cortes de Cádiz, empezando su carrera como tribuno, identificado con los liberales doceañistas (discrepará con ellos en cuanto al Sistema Bicameral, que don Francisco defendía, y defenderán juntos la Monarquía Constitucional ). 1

En 1814 se traslada a Madrid en donde tendrá mucho éxito, especialmente por su apariencia física (le apodaban ?el bello Rosal?). Su ideal político consistía en armonizar la existencia y el respeto hacia el poder real con los derechos de la nación, lo que lo llevó al destierro en el Peñón de la Gomera ya que Fernando VII restablecerá el absolutismo. 2 Tras sufrir una dura prisión en condiciones inhumanas, el rey, que conmutaba las penas impuestas por el tribunal por otras más crueles, en un decreto escrito de su puño y letra, lo destierra ?ocho años al presidio del Peñón, y cumplidos, no pudiera entrar en Madrid y Sitios Reales?. Durante estos años se dedicará a la literatura haciendo representaciones teatrales con los soldados que le vigilaban; escribirá poesías, dos comedias neoclásicas (La niña está en casa y la madre en el baile de máscaras y Los celos infundados), una tragedia también neoclásica (Morayma), comienza su Poética y traduce la Epistola ad Pisones de Horacio.

En 1820, con el Trienio Liberal, disfrutará de nuevo de libertad y será el líder del Partido Moderado, área más conservadora del Liberal (su moderación le llevará a sufrir atentado); volverá a ser diputado por Granada e impulsará la ?Ley de Instrucción Pública? y la ?Ley de Imprenta?. 3 En 1822 es encargado de formar Gobierno, dedicando también su tiempo al Ministerio de Estado. Sus grandes propósitos serán conciliar la Monarquía y la Constitución y aplicar el Sistema Bicameral (el rey exclamaría ?¡Cómo! ¿Dos Cámaras? ¡Dos Cámaras cuando no podemos con una!…¡Jamás!…¡No admito tu Constitución!). La sublevación de la Guardia Real el 30 de Julio de ese mismo año le obliga a dimitir intentando, incluso, sus enemigos más enconados, formarle un Consejo de Guerra.

Con la entrada de ?Los Cien mil Hijos de San Luis? 4 se vuelve a la represión y, don Francisco, tras negarse a irse desterrado a Granada por un gobierno absolutista, se exilia a Francia, estableciéndose en París después de estar un tiempo en Italia.

Su obra tomará ahora tintes románticos. Disfrutando de gran éxito en los Salones de París, trabaja en su obra El espíritu del siglo, su novela histórica Hernán Pérez del Pulgar y escribe sus dos obras teatrales principales, Abén Humeya y La conjuración de Venecia. En este destierro también comenzará sus comedias moratianas (La boda y el duelo, Los celos infundados o el marido en la chimenea, El español en Venecia o la cabeza encantada y Amor de padre) 5 en las que abandona esos tintes románticos para volverse hacia el neoclasicismo.

Regresa a España en 1831 y se instala en Granada de nuevo. A la muerte del rey dos años después, vuelve a Madrid ocupando un puesto destacado en política para que, al año siguiente, la reina regente Mª Cristina 6 le nombre presidente del Gobierno, puesto desde el que promulgará el ?Estatuto Real? (no gustó ni a liberales ni a absolutistas) en el cual cristalizaban los principios que habían establecido las Cortes de Cádiz y en donde se buscaba un resurgimiento de la economía fundamentándola en la producción agraria; sin embargo no encontró el apoyo de una mejora industrial.

En 1835 sufre dos atentados, quizás debidos a su oposición a los liberales extremistas, en especial contra Mendizábal (la desamortización civil se había producido el año anterior, la eclesiástica se realizará en 1837), política que se radicalizará aún más con la llegada de Espartero 7 y que le hará exiliarse de nuevo a París. En 1844, tras la caída del general y la vuelta de Isabel, es nombrado embajador en esta ciudad y vuelve a ser Ministro de Estado.

En 1847 publica Doña Isabel de Solís, reina de Granada, estando de vuelta en la embajada de París; en 1848 intercede, sin éxito, para que el Papa Pío X, tras salir de Roma, se instale en Mallorca.

Los últimos años de su vida son muy moderados; se le consideraba un hombre sin temperamento, acomodaticio y de gran indecisión, de tal forma que le apodaban ?Rosita la pastelera? (sobrenombre que se puso de moda desde los años 30; la canción favorita de su mujer, Magdalena Gaye, era ?Estaba Rosita/haciendo un pastel). No obstante, el ?hombre del justo medio? ocupará la presidencia de las Cortes en dos ocasiones (1851 y 1859), Ministro de Estado y Ultramar (1857), Director de la Academia de la Lengua y también de la de Jurisprudencia (1857) y Presidente del Consejo de Estado (1858), además de recibir el Toisón de Oro y la Gran Cruz de Carlos III.

Tras una vida ?intensamente moderada? en la que siempre intentó buscar el equilibrio, muere el 7 de Febrero de 1862 en Madrid.

 


Notas:

1  Con el Tratado de Valangay finaliza la Guerra de la Independencia entregándole el poder Napoleón a Fernando VII; mientras éste llega a España se produce una regencia por medio de las Cortes de Cádiz, las cuales se dividían en absolutistas (nobleza y las masas) y liberales (clases medias); dentro de estos últimos se encontraban los doceañistas, gracias a ellos sobre todo llegarán la Constitución y las Cortes.

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2  Con el apoyo de las masas populares y la nobleza absolutista, Fernando VII anula la Constitución ya que ésta pone límite a sus poderes; para ganarse al resto de la nobleza y al sector más moderado del liberalismo, revitaliza las viejas Cortes del Antiguo Régimen y promete no incurrir en el absolutismo. Sin embargo no lo cumplirá y se producen levantamientos para que el rey jure la Constitución culminando en 1820 con la consecución de lo anterior y dando lugar a lo que se ha llamado el Trienio Liberal (1820-23).

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3  Defiende la libertad de expresión tras haber prohibido Fernando VII todos los periódicos (exceptuando La Gaceta y El Periódico de Madrid)

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4  Habiendo formado en 1815 Austria, Rusia y Prusia la Santa Alianza para frenar el avance de los regímenes liberales por Europa, se reúnen en el verano de 1822 en el Congreso de Verona en donde acuerdan derrocar el régimen constitucional de España, para lo cual, un ejército francés, mandado por Chateaubriand, a cuyo frente se encuentra el duque de Angulema, conocido por ?Los Cien Mil Hijos de San Luis?, entra en España con la simpatía de la plebe, la nobleza y la del mismo rey, el cual restablece el absolutismo. Ésta nueva etapa (1823-33) será denominada la Ominosa Década y va a provocar una gran migración de liberales que, en su mayoría escritores, van a tomar contacto con el Romanticismo. Años más tarde, durante el 26 y el 27, el descontento sigue presente no sólo en los liberales que quedaban en el país, sino también entre la derecha absolutista, el campesinado católicos (llamados ?apostólicos?). En Cataluña y Aragón se producen sublevaciones que provocarán una guerra civil (?Guerra de los agraviados?).

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5  Las va creando desde su destierro hasta 1849, año en que, estando en Nápoles, compone la última.

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6  En 1829 Fernando VII se queda viudo por tercera vez y, sin hijos, se vuelve a casar con su sobrina Mª Cristina de Borbón con la que tiene dos hijas, Isabel y Luisa Fernanda. Como la ?Ley Sálica?, incluida en el ?Auto Acordado? de 1713, prohibía a las mujeres la sucesión dinástica (por la cual el sucesor sería Carlos María Isidro) y la ?Pragmática Sanción? que abolía la primera había sido remitida pero no promulgada, por lo que estaba, pues, sin efecto, el rey recibe grandes presiones (así, en 1830, se consigue que Fernando haga pública la ?Pragmática Sanción? pero en 1832 la deroga). Luisa Carlota, hermana de Mª Cristina, con el apoyo de los fernandinos y de los liberales, mediante el golpe de La Granja , resuelve el conflicto a favor de Isabel (que por ser menor de edad no puede reinar). Esto provocará una Guerra Carlista que se prolongará hasta el final de la década y el ?Convenio de Vergara?.

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7  A Mendizábal le sustituirá en 1836 el moderado Istúriz como primer ministro, pero un grupo de sargentos progresistas descontentos se amotinan en La Granja y, tras derribar al gabinete moderado, imponen al progresista Calatrava que proclamará la segunda Constitución española (1837), establece un sistema bicameral y continúa la desamortización de Mendizábal. Al acabar la guerra, el general Espartero se erige como líder, impone a Mª Cristina una política liberal muy radical y, tras la renuncia y marcha al extranjero de ésta (1840), asumirá la regencia. Será derrocado en 1843 tras un levantamiento en Andalucía, antecedido por otros desde que en 1841 negocia con los ingleses la venta de dos plazas españolas en África, accediendo al trono Isabel II (las Cortes había proclamado su mayoría de edad) con un gobierno liberal moderado presidido por el general Narváez (esta ?era isabelina? se extenderá hasta La Gloriosa -1868-).

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