Press "Enter" to skip to content

Tren

Para Álvaro y para Sonia

Siempre que atravesaba aquel puente con el coche y coincidía su paso con el del
ferrocarril pensaba que misteriosamente algunas vidas se estaban cruzando
entre sí.

Se lo contó a ella cuando, tras conocerla, ésta le dijo que había llegado a
Barcelona, en tren, a las siete de la tarde, hora en la que él pasaba por  el
puente uniendo dos almas para siempre en su pensamiento. Quizá por fin esta vez
le había tocado a él.

La primera vez que la viste fue en un semáforo, parada, esperando para cruzar,
con cara de cansada. Bonita mujer, pensaste, como tantas otras veces.
Continuando tu camino, aparcaste muy cerca del local, de tu bar de siempre. Una
vez en el interior, entró la mujer. Era como una exhalación. Se sento en una
banqueta a tu lado, en la barra, y respiró (al fín) profundamente.Olía como a
dulce, a dulce cansado, sudado, pero a dulce. Te gustó. Pidió una botellita de
agua para llevar y un café del tiempo. "Con dos azucarillos, por favor". Dulce,
claro, como ella.

La miraste bien, era la misma chica que estaba parada en el semáforo con cara de
cansada. La volviste a mirar, y notaste que ella había intuído tu presencia.
Insististe y al final ella volvió su cara hacia tí algo ruborizada.

"Hola", te sorprendiste diciéndole, sonriendo.

"Hola", dijo ella devolviéndote la sonrisa, y pidiéndo con la mirada algo más
que conversación. Cara de huída, te recordó. Esa cara de huida la habías visto
en más de una ocasión a lo largo de tu vida. Cara de querer huir.

Esa cara….., recuerdas ahora, la misma que luego hiciste tuya, tuya para
siempre. Esos ojos de huir que dejaron de hacerlo en el momento en que se
encontraron con los tuyos, esa boca, suave y silenciosa que sólo encontró
sosiego en tus besos, esa piel turbada, de niña temblorosa, de mujer ardiente,
esas manos desnudas que se aferraban a tu cuerpo como un naúfrago a la vida.
Dos corazones perdidos, a la deriva, los vuestros, unidos al fín, latiendo en
uno solo frente a un mundo que les era extraño….Lo mas bello convertido en
sentimiento….Solos, los dos solos y en uno.

Y todavía hoy, cuando esa música resuena en tu memoria, detienes tu vida, y la
congoja te aprieta la garganta, y te llena de vidrios los ojos, de vidrios que
te duelen por no poder verla. Y deseas con toda tu alma volver a su piel de
seda, volver a navegar con su vela, volver a tocarla…., hoy que ya no está.

Y piensas que todo lo anterior a ella no existió nunca, que tu verdadera vida
empezó un día, aquel día, con un puente, un tren que pasa, un cruce de almas y
ojos de huir, que todo empezó con ella.

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies