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Carta desde China

Mi muy querido Gotardo, en esta mi primera carta desde China quiero hablarte de Yin y de Yang.

Yin gana un euro a la hora. Viene a casa en bicicleta. De ocho de la mañana a doce del mediodía. Le damos cuatro euros. Trabaja en varias casas de la urbanización. No tiene seguridad social. Vive en un garaje alquilado de unos doce metros cuadrados donde regenta una cerrajería, mitad taller, mitad dormitorio. Tiene un único hijo, si quiere tener otro ha de abonarle al Estado el equivalente a cinco veces los ingresos anuales del padre y cinco veces los de la madre.
 Yang ha dejado su trabajo. No lo necesita. Invierte en el mercado de futuros y juega a la bolsa, desde su propia casa. En una semana ha ganado lo que ganaba anualmente en su anterior empleo. Tiene dos coches, una casa que le costó a principios de 2007 noventa mil euros y por la que le ofrecen hoy ciento sesenta mil. Está pensando en tener un segundo hijo, puede pagarlo.

El abismo entre ricos y pobres salta a la vista desde que pones el pie en China, el país donde uno se puede hacer rico más rapidamente. Como en España a mediados de los ochenta. Inflación galopante, especuladores de despacho y nuevos ricos bmw serie 7. Las cifras macroecroeconómicas de dos dígitos deslumbran y atraen. La inflación se disparó a más del 7% el pasado mes de enero. Los precios de la alimentación subieron más del 18%. La carne de cerdo el doble. Yin y Yang lo van a notar, pero no por igual. Yin y Yang son claros ejemplos de la desigualdad. Es tarea prioritaria del gobierno chino poner fin al abismo existente entre ricos y pobres para conseguir una sociedad armoniosa. Una sociedad que apoye al partido comunista como fiel representante de las fuerzas productivas sociales, su cultura avanzada y sus intereses fundamentales, la idea de la  triple representatividad (sange daibiao) del camarada Jiang Zemin. Hoy está en boga el concepto de armonía (hexie), concordia. Deng Xiaoping dio el pistoletazo de salida a la carrera del enriquecimiento rápido con su política de reforma y apertura al exterior (gaige-kaifang). Pragmatismo. Gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones. China está de moda. Dicen que el chino es el idioma del futuro. Muchos jóvenes emprendedores quieren venir a trabajar a China y subirse a la locomotora que tira de la economía mundial. Hay infinidad de oportunidades, de trabajo y de inversión. A todos nos gusta la China de Yang, el dinero fascina. Pero aún tiene que recorrerse un largo camino para que los millones de chinos que subsisten en los márgenes de la pobreza salgan de su estado. No soy experto en China, no creo que los haya, sólo vivo y trabajo aquí con mi familia. Miro y observo. Y veo muchísimas desigualdades, origen de injusticias y discordias sociales. Que una población de más de mil trescientos millones de personas progrese en armonía es tarea de titanes, pero creo sinceramente que el actual gobierno de Hu Jintao esta haciendo grandes esfuerzos por ello. Que lo consiga o no, al tiempo. Pena de muerte, censura, boicot, juegos olímpicos, y de otros muchos temas espinosos podré darte mi opinión en próximas cartas, si es de tu agrado mi correspondencia y aún estoy por estas latitudes.  Sólo decirte, en palabras de Mao Zedong, que no he “llegado a tal orfandad de discernimiento que hasta los pedos de los chinos me huelen a perfume”.

En Shanghai a 22 de febrero de 2008.

Tuyo afectísimo, Han Wubai.

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