Press "Enter" to skip to content

El asno de oro, de Apuleyo

Vida

Apuleyo nació en Madaura, cerca de Cártago, en una familia de abolengo, lo cual le permitió una amplia formación completada en sus viajes, especialmente a Grecia que, si bien no estaba ya en sus años de esplendor, su cultura terminó de empapar a nuestro autor. De hecho, El Asno de oro no sólo está basado en otra obra griega, Metamorfosis de Lucio de Patra, sino que participa de la tradición narrativa helénica en cuanto a novela de aventuras y de amor al estilo griego ambientada en ciudades griegas. No obstante, en el trasfondo encontramos una clara y abundante crítica hacia las consecuencias que el mundo romano había inculcado –de hecho, el funcionamiento de la sociedad romana, incluida la clase más baja, puede verse retratado ampliamente en la obra-.

Obra

La religión y la magia tienen un papel fundamental en la obra en muchos y variados aspectos. Estamos en unos momentos de crisis religiosa tradicional; la antigua religión griega y romana se está viendo sometida a las tradiciones orientales, especialmente las egipcias.

Apuleyo cuando nos habla de religión mitológica nos da un matiz irreal plasmando unos dioses que no tienen la grandeza que se les supone, sin embargo el tema de la magia es tratado de manera contraria. Esto lo podemos suponer no solo por el hecho de la transformación de Lucio en asno por medio de la práctica de estas artes sino ya desde el comienzo cuando se nos explica que hay muchos aspectos que nos resultan inverosímiles si no hubiéramos sido testigos y que nos hace que, creamos o no en estas prácticas, las respetemos y les demos visos de verosimilitud. No debemos olvidar que Apuleyo se vio envuelto en un proceso acusado de estas prácticas y cuyo fin desconocemos pero que, aparentemente, defendiéndose él mismo, salió bien parado.

Vida corriente

No obstante, si la plasmación de la religión y la magia nos lleva a pensar que El asno de oro está alejado de la vida cotidiana, nuestra equivocación es mayúscula. Partimos de Lucio, protagonista e hilo conductor de la novela por unas razones o por otras; Lucio es bien protagonista bien testigo de los diversos “cuentos” que se nos narran. Alejado de los grandes héroes de la tradición que inspirarían más adelante las novelas de caballería renacentistas, Lucio, podríamos decir, se convierte en el prototipo, con varias salvedades, de lo que será el pícaro. No pensemos ni mucho menos que estamos ante una novela picaresca ya que cualidades imprescindibles del pícaro no están presentes, pero quizá sí estemos ante el germen de un Lazarillo.

Desde las alturas de los dioses o desde el mundo inmaterial de las artes mágicas no se puede plasmar una vida. Si los grandes dioses griegos y romanos no hacían especial caso nada más que de los grandes héroes, poco podemos esperar que lo hagan de los esclavos, de los trabajadores, de los mercaderes, etc. Y esto es lo que vamos a poder encontrar en la obra más literaria de Apuleyo.

Escrita en torno al 170 d. C., vamos a encontrar un reflejo social de las clases más bajas, de la vida cotidiana en todos sus aspectos. Nos atreveríamos a decir que esta obra es imprescindible para conocer la vida romana fuera de la grandeza de las hazañas. Si buscamos la “intrahistoria”  romana, aquí la podemos observar detenidamente.

Comments are closed.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies