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EL PRIMER AMOR

Todos recordaremos cual fue nuestro primer amor, para algunas personas fue un fracaso, algo para no recordar, para otros justo lo contrario, algo que se ha ganado su propio espacio en nuestro corazón.

Os voy a contar mi historia:

Tenía 16 años, siempre me han gustado los perros, y un día fui al rastro de Madrid y allí me compre un cachorrito de una perrita de las que llamamos mil leches, es decir una perrita sin raza, pero diminuta que luego con el tiempo se hizo medianita pero muy inteligente y cariñosa.

Vivía entonces en Madrid y había un parque que se llama La Fuente Del Berro, allí me iba yo con Dulce a pasear, era verano, cuando me canse de dar vueltas me senté en un banco y solté a Dulce para que anduviese por allí, el parque a esa hora era un sitio tranquilo, muchos niños pequeños venían a jugar con el bicho de Dulce que andaba encantada.

Como a la hora de estar allí Dulce ya estaba harta de que jugasen con ella y estaba echada a mis pies con la lengua fuera, miro hacia mi derecha y veo acercarse un chico moreno con pelo medio larguito, muy delgado y empezó a acariciar a  Dulce, ya sabéis como son los cachorros como alguien los toque enseguida empiezan a jugar de nuevo

Jesús, me pregunto si podía llevarla a beber agua, me quede mirándole, y le dije que sí, pero que me la devolviese, nos echamos unas risas y se fue con Dulce.

Eran otros tiempos, éramos  más confiados y no había que temer nada, al rato aparecieron y se sentó a mi lado, comenzamos a charlar, el estaba estudiando y yo estaba trabajando en una tienda de ropa, ambos vivíamos con nuestra familia, el con su hermano y su cuñada muy cerca del parque y yo un poco más lejos.

Cuando llego la hora de irme a casa me pregunto si me podía acompañar y claro que le dije que sí, me gustaba ese chico, era muy divertido y su compañía me agradaba.

Cuando llegamos a mi casa quedamos en vernos al día siguiente en el parque, y así poco a poco iniciamos una relación.

Teníamos que quedar un poco lejos de mi casa, obviamente en mi casa no me dejaban salir con chicos, ¡prohibiciones a mi ¡

Recordar cómo nos veíamos trae a mi mente unas sensaciones muy agradables, esas mariposas de lo prohibido junto a ir conociendo por primera vez que tu cuerpo siente otras cosas.

En el parque nos escondíamos entre los arbustos enormes que rodeaban el perímetro para besarnos, si cierro los ojos me parece ver como cuando veíamos que se acercaba alguien nos quedábamos sin respiración, entonces podíamos meternos en problemas si el guarda del parque nos veía, pero la adolescencia, lo prohibido, el primer amor te vuelve valiente y arriesgado.

Por la tarde era fácil, tenía que sacar a Dulce, así que la excusa era perfecta para vernos, pero como es lógico el tiempo cada vez se te hace mas corto y necesitas buscar nuevos momentos para seguir estando con esa persona que te hace feliz.

Así que un momento que también funcionaba era quedar a la hora de ir a misa los domingos, Jesús me esperaba en la puerta de la iglesia y luego nos íbamos hasta la hora de comer al parque, como es natural no entraba a misa, no tenía miedo de que me pillasen, en mi casa nadie iba a misa, pero yo estaba obligada a ir, así que me lo pusieron fácil.

Un día nuestro atrevimiento pasó un segundo peldaño: iba a ir al cine enfrente de mi casa justamente pero no iba sola me acompañaban, vamos realmente me llevaban, así que le dije:

Jesús: mañana voy al cine Fantasio a ver una película pero no voy sola…

Ah pues entonces yo voy también y así nos vemos…

Jesús que no podemos que viene mi madre y nos la lía

No te preocupes, que a mí no me conoce, me siento a vuestro lado y así estamos juntos.

Madre mía, solo me faltaba alguien que fuese como yo, así que al día siguiente allí estaba el esperando a que llegásemos nosotros para ponerse detrás a comprar la entrada justo detrás mía.

Que nervios delante mi madre que era la que tenía que pagar obviamente, detrás yo y detrás mía Jesús aprovechando para cogerme de la mano…entramos en el cine, afortunadamente ella fumaba como un carretero así que mientras que duraba el Nodo, (si ya sé que os hablo de la prehistoria) ella se salió a fumar, y Jesús y yo aprovechamos para darnos un beso y cogernos de la mano.

Que ternura, y que sensaciones de felicidad completa con tan poco, al estar a oscuras si veíamos que la puerta se abría solo teníamos que ponernos serios y cada uno en su asiento, porque Jesús fue tan hábil de entrar una vez que estábamos sentadas además eran numeradas las entradas y el estaba a mi lado sentado.

El tiempo transcurría y un fin de semana que su hermano y su cuñada no estaban en casa Jesús me pregunto si quería ir allí a escuchar música, los dos sabíamos a lo que íbamos, pero no habíamos hablado de ello.

Las mariposas ya no eran mariposas, eran cocodrilos pegando bocados, pero allí me plante a escuchar música.

Un apartamento precioso, su cuñada era inglesa y tenía muy buen gusto, Jesús preparo algo para picar, patatas, y cosas varias, saco unas Coca-Colas y puso música, salimos un poco a la terraza y nos pusimos a tomar el sol.

Una cosa lleva a la otra, en un momento determinado me dice:

¿Quieres que te enseñe la casa?

Vale

Me enseño la habitación de su hermano, la cocina, el baño y por ultimo su dormitorio.

Según entrabas a mano izquierda había una ventana, al lado derecho una cama y una  mesa con un tocadiscos encima, éramos románticos, aun lo sigo siendo, espero que Jesús también lo sea

Puso un disco:

nuestros besos iban con el ritmo de la música, poco a poco nos fuimos desnudando y besándonos como no habíamos hecho nunca, la magia de estar solos, en un sitio tranquilo, su dulzura, todo acompañaba, en un momento determinado justo cuando acabo el disco me pidió un minuto para ir al baño, preguntándome si quería seguir adelante, le dije que si, nunca había estado con nadie, era mi primera vez, tenia curiosidad, no era miedo era saber a dónde nos llevaría toda lo que estábamos sintiendo.

Me demostró que con sus 17 años era un hombre, cuando volvió lo hacía con un preservativo en la mano, me explico que su hermano siempre los tenía en la mesilla y que le había dicho un millón de veces que si alguna vez estaba con una chica los usase.

Como describir lo que sentimos, ambos, estábamos enamorados, era mi primera vez y el no lo sabía aunque lo supo poco después…volvió a poner el disco porque se lo pedí  y dejamos que nuestros cuerpos se fundieran en uno.

El cuidado que ponía en cada movimiento, en cada caricia, en sus besos, sus palabras, fue una preciosa experiencia que nunca olvidare.

No sé el tiempo que paso, solo sé que en un momento determinado pego un brinco de la cama y me dijo que su hermano y su cuñada estaban a punto de regresar, que nos teníamos que ir.

Mientras que el iba al baño yo me empecé a vestir, cuando mire a la cama me entro el pánico estaban las sabanas manchadas de sangre.

Las hice un reguño y nos fuimos, pase toda la noche sin dormir, los nervios de lo que había ocurrido entre los dos, el miedo de no volver a verle, lo de las sabanas, todo era un batiburrillo de emociones maravillosas y muy excitantes.

Al día siguiente no me atrevía a mirarle a la cara, cuando llego lo primero que me dijo es que porque no le había dicho nada de que las sabanas se habían manchado, el que era virgen él lo noto porque tuvo la delicadeza de ir con mucho cuidado para no hacerme daño, lo de las sabanas lo descubrió su cuñada que entro en su habitación y al ver las sabanas tan arrugadas las cogió para echarlas a lavar y lo vio…

Estuvimos dos años juntos, luego él se fue a Londres porque no quería hacer la mili, y allí fue el final de nuestra maravillosa historia de amor.

Aun conservo una foto suya, muchísimos años después apareció en la puerta de mi casa, había venido a Madrid a arreglar unas cosas venia con su mujer, una inglesa, me la presento, nos fuimos a pasar el día juntos y luego cada uno siguió con su vida.

Unos días antes yo había ido a su barrio y a la casa de su hermano que obviamente ya hacía tiempo que no vivian allí, ¿el destino?, no lo sé, solo sé que un mes después de ir yo a su casa Jesús apareció en mi puerta.

La magia del destino.

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