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Uno de tantos

No vivo de escribir, ni de la música pero vivo escribiendo y poniendo música a mis sentimientos. Tan sólo soy uno de tantos.

Lo que alimenta mi estómago no son mis grandes pasiones por las que vivo y muero a diario pero, ¿qué es lo que verdaderamente calma el hambre del hambriento y la sed del sediento? Tan sólo soy uno de tantos.

Vivo a salto de mata, de rama en rama, de flor en flor, picoteo hasta de las sobras si hace falta por ser uno más entre un millón con tal de seguir el camino marcado de vencedores y vencidos. No tengo más remedio, soy uno de tantos.

¿De qué me quejo si tengo lo que tengo y encima no tiene precio? ¿Por qué pataleo y escupo mi suerte por no poder conformarme y aceptar que no me queda otra que seguir el camino señalado como uno de tantos?

A pesar de todo, disimulo como puedo mis fracasos y también mis logros por aquello de no aparentar, ni ser más o menos que otro porque tan sólo me considero uno más entre tantos.

Eres rebelde si te sales de las normas pero, ¿quiénes son los que se atreven a dictar mi camino? ¿Aquellos que son espectadores de mi propio sacrificio?

Soy uno de tantos pero no soy de ellos, de los que engañan, de los lobos con piel de cordero que vagan a sus anchas por esa tierra que yo anhelo y que dicen ser los dueños corrompiendo así la esperanza de la mayoría silenciosa, poniendo fronteras en cada sendero y límites a nuestros sueños.  

Somos uno de tantos y mientras no lo aceptemos seguiremos perteneciendo a la clase que sirve y no sirve para otra cosa que servir y seguir sirviendo.

Igual escribiendo llegue a mi destino, igual cantando te cante las cuarenta. Igual no llegue a ningún lado porque ya estoy en el lado correcto. Lo único claro que tengo es que soy uno más de los que tiran del carro. No te hace débil reconocerte como uno más entre tantos porque para avanzar hay que tener los pies en la tierra, la cabeza entre los hombros, la voluntad de mejorar y aceptar lo que se es.

Rompo la rutina de la única forma que sé hacerlo, vagando por el limbo de mis pensamientos, sediento de manantiales de verdad, consumiendo mi tiempo, arrastrando las cadenas que pesan cada día más a causa de la edad y una voz me susurra intentando doblegar mi voluntad de avanzar aprovechándose de mi cansancio: ¡basta ya de tirar! ¡Tan sólo eres uno más, uno de tantos!

Y es verdad, eso es lo que soy, eso es lo que somos, uno más, uno de tantos pero de los que suman y se multiplican porque ya empezamos a obviar a los que restan y eso fastidia a los que creen llevar la delantera.

La voluntad de ser mejores, más humanos, más conscientes y menos malos es la única manera si se quiere romper las barreras de nuestro propio entendimiento para poder avanzar. No somos ni muchos, ni pocos, ni siquiera se puede contar. Tan sólo somos lo que somos: uno más entre tantos. Y tú, ¿sumas o restas?

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