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Algo sobre Jon

Decía Bertold Bretch que perdidos están los que se quedan con los perdidos. A estas alturas de la vida uno podía esperar que a Jon Sobrino le dieran un premio Nobel de Teologia o de la espiritualidad (se podría inventar a pesar del contrasentido). La sociedad debiera estar orgullosa de personas así y más la Iglesia. Sin embargo cuando ya huele a primavera, nos encontramos con estas frías notificaciones que consiguen por lo menos angustiar a un intelectual de sesenta y nueve años enfermo de diabetes que ha pasado su vida pensando por los pobres y desde los pobres.
El verano pasado en Santander, no pude acudir a un curso que trataba sobre La vigencia de la teologia de la liberación o la centralidad del pobre en el pensamiento de Ellacuria, pero pude escuchar en una grabaciòn la voz
llena de matices y propuestas de sobrino que era recibido con reverencia en una universidad civil.
Es siempre arriesgado opinar sobre cuestiones de las que no disponemos toda la información, pero al fin y al cabo opinar-doxa es siempre apariencia y por tanto con los datos que van apareciendo se pude uno hacer una idea aproximada, siempre corregible.
Primero, no sé como se puede negar la divinidad de dios por resaltar su humanidad, desde un punto de vista lógico formal esto no tiene sentido. Ratzinger que ha estudiado a Habermas sabe que este no es el mejor argumento. En segundo lugar, cuando entramos en el misterio, en ese espacio tan inseguro ¿quien puede dar recetas? sería más adecuado el lenguaje poético para explicar cosas que se nos escapan -por cierto que en Cartas a Ellacuria Jon sobrino además de aportar ideas a la literatura cristiana expresa un indudable lenguaje poético que hace que de la cercania y del sentimiento una realidad-.
En tercer lugar.. ayer en la cope, en una nota editorial se hablaba de forma impersonal del magisterio de la Iglesia ect. y justificaba sin más esta situación. Es curioso que en la COPE se vanaglorien de la libertad de expresión de sus componentes. César vidal es evangelista, escribe y escribe, y Jiménez Los santos no se considera creyente, pero a Jon le niegan el pan y la sal.

Por último siempre te vienen muchas preguntas ¿ por que "vigilan" a los teólogos que se entienden, que utilizan un lenguaje cercano? Ya pasó con Tony de Mello y ahora le "tiran de las orejas" a la teologia de la liberaciòn. Pues protesto.

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