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Crónica del Aquelarre Metal Fest VII – Parte primera.

Para hacer justicia a una noche de más de ocho horas de trabajo y música, partiremos la crónica en dos publicaciones diferentes, intentando acercar (aunque sea acercar) a vuestros sentidos algo de todo lo experimentado.

Estuvimos presentes en la 7º edición del “AQUELARRE METAL FEST” de la ciudad de Murcia. Una cita que no debe faltar en tu agenda de ediciones venideras, tanto por el cartel (amplio en estilos y calidad) como por la organización en sí. Decimos esto porque las cosas han salido perfectas en cuanto a tiempo, desarrollo, onda y espectáculo… Fue tan suave la cosa que parecía que marchaba solo per se el evento.

Ha sido una noche de tantos detalles, de tantas particularidades que si nos queda algo fuera, lo integraremos a lo largo de la semana en nuestras redes. Comenzamos con dos cosas generales que aplicaremos a la reseña de todas las bandas y técnicos y personal de la sala: el sonido fue de 10 puntos para todos, casi sin retrasos y con una cercanía entre músicos y gente que ha ayudado a que todo fluyera y no haya puntos negativos que comentar.

A VULGAR DISPLAY OF…

Arrancamos estrictamente puntuales a recibir potencia e intensidad. “River Crow” abría la noche y el Aquelarre y se les notaba tranquilos, seguros, decididos. Esta banda ya está comenzando a ser bien nombrada en el ambiente del Metal tanto por su trabajo debut “No more redemption” como por su sonido furioso en directo. Es una formación que tiene muy claras las cosas y que está haciendo que su reputación los preceda y no deje boca cerrada mientras tocan. Un directo estratosférico, lleno de Groove y rock. Canciones como “The rider”, “Entropy”, o sus coqueteos con riffs de Pantera hacen que sea un espectáculo desde el primer minuto. Su estilo es simple, no pretende ser ampuloso ni pretencioso, te pegan una patada en la boca y no podés decir desde dónde te han sacudido. Estamos ante un grupo que suena como portadores de un fuego sagrado del Metal Extremo. Voz ruda y profunda, una batería súper versátil y potente que no cede ni un segundo y lleva los tempos perfectamente. Guitarra rítmica y base son las que te encierran en un ataúd por la presión y el martilleo y hacen que a su vez haya rollo melódico partido con muy buenos breaks. Y la “lead guitar” que suena endemoniada y sacude el mástil con unos solos apoteósicos y que te hacen gritar que viva el rock. Curiosidad: al mismo tiempo que ellos abrieron el set, tal y como estaba planeado, la organización regalaba cervezas y jamón, un reclamo que podría haber jugado en contra de la banda: ¿por qué? Pues si la gente hubiera entrado, comido un poco de jamón y bebido dos cervezas y se hubiera ido fuera a fumar o seguir esperando a los colegas o la banda de turno… Pero no ha sido el caso. La gente entró puntual y, los rezagados, a la hora de pedir, comenzaron a llenar la sala, la barra, a brindar por la salud del cantante que no dejaba de bajarse a bailar y arengar a la peña, haciendo que comenzara a entrar más gente y se quedara viendo el show que estaba formando “River Crow”. Esta banda puede que sea joven, pero su sonido es muy propio y no podemos dejar pasar por alto que la entrega los hace más fuertes e interesantes. “Try if you can”, a mi entender, deja luces de un futuro que se les augura en altas ligas dentro de muy poco tiempo.

Pasaron pocos minutos y cada vez entraba más gente, no vamos a hablar de un lleno de la sala… pero sí de una impresionante acogida y expectación para ver uno de los directos mejor puntuados de la escena española. Los locales de “Osezno” estaban a punto de tocar y se notaba el ambiente. Calculamos que en este punto de la noche ha habido un mayor número de entradas a nivel porcentual.

Subió la banda… Y permitidme que os cuente que el hábito hace al monje (monje oscuro, por supuesto), porque la cantidad de directos que suman en los últimos tres años estos muchachos podrían sorprender a más de uno. Choque de puños entre los cuatro, un ritual que al verlo, por simple que parezca este detalle, me produce la sensación de que llegó la hora de romper todo. Resulta casi sanguinario que comiencen con la canción “Máscaras”, la gente se siente sobrepasada de inmediato.

Lo digo porque creo que esta es una de las mejores canciones del 2019 del rock español, por su variación y melodías, su fuerza y la intensidad con la que te lleva y te seduce en un charco de emociones y distopías internas. De nuevo la interpretación poderosa, sin piedad, de todos los integrantes… Desde el suelo se percibe una muestra de poder tan sacrílega que recién a medio set nos dimos cuenta, los del público, que ya éramos prisioneros de “La bestia”, que estábamos acorralados y siendo derrotados lentamente por un despliegue escénico de alto nivel.

El show del bajista a lo largo del directo fue algo aparte; el sonido estaba cercano y arremetiendo de manera visceral, sonando limpio y colérico: un lujo. La batería, te pusieras donde te pusieras en toda la sala, te pegaba en el pecho y te empujaba a mover la cabeza. La guitarra es la que lleva las melodías, y tiene esos riffs que no se extienden demasiado y van variando los tonos de una banda con su estilo propio, particular e irrepetible. Luego el vocalista es un tipo que está siempre enojado y grita para derrumbar columnas; maneja el escenario con soberbia, como un tejón que no podéis dejar de mirar para que no te arranque los intestinos. Aquí no hay rollo que valga, la estridencia y la distorsión, conjugadas con potencia y melodía, son perlas que hacen que “La bestia” sea un E.P. imprescindible para entender qué tiene de particular “Osezno”… Sonaron como una muestra de odio e irascibilidad social  “Batalla”, “Bruxismo” o “Derrota” (por ejemplo) para ratificar que las crónicas reseñadas en varios medios son reales en relación a un directo sorprendente y sin fisuras. Cerraron con un puñado de golpes al cuerpo etérico de los asistentes (“Despierta” “Esencia” y la mítica ya “Balas de fuego y de sal”) para dejar destrozados, antes de que dieran las 22.30 de la noche, a las almas que habíamos asistidos a un despliegue violento, brutal y lleno de rock n´core.

River crow y Osezno… o “a vulgar display of power…” en Murcia llenando de Metal y furia el primer tramo del “Aquelarre Metal Fest VII”.

Mañana el resto de la crónica con los set de “Mind Driller” “Somas Cure” y “El altar del Holocausto”


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