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Feliz primer cumpleaños en LdF

Cómo pasa el tiempo. Hace apenas unos meses estábamos bajo el sol abrasador del verano y, ¡zas!, otoño. La vida es así, unas veces los días, las horas, los minutos se hacen eternos y, sin embargo, otras se esfuman sin saber a dónde han ido a parar. ¿Cuántas veces hemos oído decir a alguien que a partir de cierta edad los años se pasan volando? Muchas, ¿verdad? Es un sentimiento generalizado y,  no solo eso, también es una realidad.

Dicen los expertos que esto ocurre al entrar en una dinámica de rutinas que provocan la sensación de no avanzar, viviendo el mismo día una y otra vez (el ya conocido «día de la marmota»). Los mismos expertos recomiendan vivir experiencias distintas para que ese tiempo sea contabilizado por el subconsciente. Y es que, nos sumergimos en una vorágine de carreras alocadas que nos arrastran a una vida atrapada entre las manecillas del reloj… Y así un día…y otro… y otro más. Te levantas a golpe de despertador con las horas programadas de acá para allá: casa, niños, compra, trabajo, y con la meta puesta en el fin de semana, que pasa volando; otra vez lunes: vuelta a empezar. No me cansaré de decir que para eso, los libros son una alternativa de vivir, de exprimir cada segundo al máximo, cada minuto, cada hora y cada día, lanzándonos ese salvavidas  (aunque siendo honestos, lo mejor es vivirlo en tiempo real y en la piel de uno mismo… aunque entiendo que no podemos viajar a la «isla del tesoro» ni viajar «al centro de la tierra». Pero se pueden compaginar, así que no hay excusas para no leer). 
Pero al lío, que me enrollo. Siguiendo con el tema del tiempo, ¿sabéis que ocurre este mes de octubre? Pues que es mi primer cumpleaños colaborando con la revista. Mi primer año en Lenguas de Fuego con mi columna «Siento, luego existo». Si no me equivoco, este artículo hace el número cincuenta… casi nada. 

Ha sido un año difícil, con altibajos en todos los sentidos. Nada será igual, ni ninguno de nosotros seremos los mismos. Si tengo que hacer balance de mi  paso por aquí, diré que la experiencia de escribir para una revista ha sido positiva y que le estoy agradecida por la oportunidad, la confianza y la paciencia. El poder utilizar mi columna como buenamente he querido (o he podido) me ha facilitado mucho la tarea de enfrentarme cada semana a la temida hoja en blanco. También he de decir que el tiempo (otra vez el tiempo), no siempre te hace cumplir con tus objetivos en el plazo indicado,  pero con ganas y esfuerzo, todo se consigue. Claro que no ha sido fácil, y más con la que nos ha caído y nos está cayendo. 

Como escritora independiente, cualquier oportunidad de poder ser leída más allá de tu círculo más cercano es siempre bienvenida. Así que,  gracias por hacerlo posible. Y a vosotros, queridos  lectores, millones de gracias: sin vosotros, todo esto no tendría sentido.  Espero que esta nueva etapa venga cargada de ideas, de nuevos artículos, de nuevas experiencias, de nuevas emociones y de nuevos retos que nos hagan escapar de la rutina. Ya tenemos encima el mes de noviembre, un mes interesante, pero eso será en el próximo artículo.

Solo me queda despedirme de vosotros, allí donde las palabras cuentan una historia, allí donde las historias cobran vida. Hasta la próxima. 

Imagen de cabecera de Godsgirl_madi en Pixabay

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