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Tim Burton

Para muchos de nosotros, el salto a la fama de este guionista, director y productor, considerado uno de los más originales de Hollywood, se produjo con Batman o con Eduardo Manostijeras pero, si nos detenemos un poco, recordaremos otra película anterior cuyo éxito fue importante: Bitelchus.

Este mitómano, amante del humor negro y de antihéroes identificables con él, nació el 25 de Agosto en 1958 en Burbank, California. Su juventud se desarrolló entre cómics y películas de terror y con su escritor favorito, el cual ha tomado para su última película, Edgar Allan Poe. Con gran facilidad para el dibujo, estudió animación en el Instituto de Arte de California a partir del 79; en el segundo año lo becó la Disney y luego lo contrató.

Su primer corto, “Vincent”, de 1982, fue narrado por su gran ídolo Vincent Pice. Ese mismo año aparece su adaptación de los cuentos de Aladino y la lámpara maravillosa y Hansel y Gretel en “Los cuentos de las estrellas”. Seguirán “Frankenweenie” en 1984 y su primer largometraje “La gran aventura de Pee-Wee” al año siguiente, con música de Danny Elfman, el cual colaborará en todas sus películas.

En 1988 salta a la fama con “Bitelchus” para consagrarse con “Batman” en el 89, al cual retomará en su “Batman vuelve” del 92. Pero es, por lo menos según mi criterio, en 1990 cuando consigue su mejor obra hasta el momento: “Eduardo Manostijeras”. Johnny Deep, que será habitual en sus próximas películas, un cuento en donde la imaginación y la sensibilidad extrema se hacen  patentes (hay que ver lo romántico que soy a veces).

Junto con Chris Buck  vendrá la serie de dibujos animados “Family Dog”, luego su “Pesadilla antes de Navidad” y “Ed Wood” (en el 92, 93 y 94 respectivamente) para volver a atacar al cabo de dos años con  la adaptación del libro de Roald Dahl “James y el melocotón gigante” y con “Mars Attack”, tributo a la serie B de los años 50.

Washinton Irving también será fuente de Timothy William Burton en “Sleepy Hollow” (1999), al igual que Daniel Wallace en “Big Fish” (2003); intentaremos obviar “El planeta de los simios” (2001).

Este año ha recreado otro libro de Roald Dahl con “Charlie y la fábrica de chocolate”, aunque la versión de Mel Stuart creemos más interesante, y su recién estrenada “La novia cadáver”, basada en Edgar Allan Poe, que brilla por la construcción de la película, la cual ha sido realizada con marionetas, con gran dificultad y mayor esfuerzo, basada en un cuento fantástico pero que, personalmente, me ha decepcionado un poco.

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