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Pepito, el lorito

Vaya familia que me ha tocado. No respetan mi hora de siesta. Ellos terminan de comer y a dormir y yo calladito, del salón a la cocina por si tengo la tentación de hacer algún ruido y despertarles. Panda de egoístas. Y no piensan que tal vez yo he tardado en conciliar el sueño, no que va, a mi no me hace falta descansar, según Juani, mi ama y señora, lo tengo todo hecho, en mi casita, que para colmo ella tiene que limpiar todos los días. El maridito, Jenaro, da cosilla verle, que dejadez de hombre, en camiseta tirantes bien ceñida, valiente morcilla y el mejor el nene, el peque de esta jauría de familia, Jenarín, valiente bestia de niño. Solo diez añitos tiene el salvaje. Y aquí están todos conmigo en esta minúscula cocina, y gritando sin parar. A mi me costó pillar sueño, Juani acaba de hacer un pastel, el calor del horno aun no se había apagado cuando me trajo para acá. Según ella, aquí solito que bien iba a dormir. Si supiera la sofoquina que he pasado. Y encima el olor del pastel de chocolate que acaba de hacer. No me gusta el dulce y me mareaba el olor, aunque tal vez me ayudo a caer en dulce sopor. No puedo con estos gritos, el Jenaro gritando que él no ha tocado el pastel, con medio pitillo colgándole de la boca, le caerá la ceniza al suelo y Juani tendrá tema para otra tanda de gritos. Ella gesticula con las manos, como si así fueran a escucharla más, ¿no se da cuenta que nos va a dejar sordos? Es la que tiene la voz más potente de los tres. Y los dos a merendarse al Jenarín, que si ha sido él quien con una cuchara ha dejado calvo el pastel en todo el centro. Un pastel que Juani había hecho para el cumple de la vecina que les ha invitado a cenar. El niño que él no ha sido, que esta vez no tiene la culpa. El Jenaro que él no se ha levantado del sillón ni para mear. Juani los mira de reojo a uno y otro. De repente les pide que saquen la lengua. Yo la miro, la escucho y ganas me dan de decirla, oye boba, que hace rato del robo. Ya no quedan huellas que vayan a delatar el infractor.  Esta mujer toda la inteligencia se la va por la boca. Padre e hijo sacan las lenguas y claro lo que yo suponía, las tienen más limpias que el bolsillo de Juani al final de mes.

Pero chica, pregúntame a mí. Yo lo vi. Aquí estaba acurrucado en mi jaula intentando dormir. La puerta se abrió y el de la camiseta de tirantes ahí apareció, me miró y me dijo un” ssshhhhh, tu Pepito, calladito. No digas a la Juani nada”.

Yo ni un pio se me escapo. Jenaro fue al pastel cuchara en mano, diciendo “solo una catadita”, y también le oí decir,” madre que bueno le ha salido el choco a la jodía”.  Y hala otra catadita para la boca.

Luego ya no pude ver como dejaba el cuerpo del delito, lo tapo como lo tenia Juani, antes de cometer él su fechoría.

Ya sé tenía que decir algo, pero el Jenarín día sí y día también cada vez que entra en casa, a por Pepito el lorito, y a tirarme de las plumas, esa es su máxima diversión, y el enseñarme a repetir “Pepito es tontito, Pepito es tontito…

Juani está que se sube por las paredes, no queda más chocolate para arreglar el pastel. Les reprocha que no puede confiar en ellos, que hacen lo que les da la gana.

 El Jenaro la pone más calentita porque no ve dónde hay tanto problema, que coja una cuchara y extienda más el chocolate que queda y cubre la calva. Ella que como se nota lo poco que valoras mi trabajo. El niño que por qué tienen que llevar el pastel si el cumple es de la vecina.

Jenaro decide irse a ver el partido de futbol, no sin decirle antes que es una exagerada, vaya despertar que ha tenido, y el niño que, si puede comerse un trozo de pastel, si no lo va a llevar al cumple.

Juani por fin me mira, y me dice si tu pudieras decirme cual de estos ingratos a sido, ay mi loro rico Yo ante sus cariños abro mi pico y digo … “Jenaro, Jenaro…ha sido”. Juani coge el pastel y sale hacía el salón, desde la cocina solo oigo “ahora todo para ti”, y un “chica estás loca” y el salvaje del niño coge mi jaula y en volandas me lleva al salón gritando “ha sido el loro, papi, se chivo el loro”.

Imagen de magee en Pixabay

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